España es de las pocas selecciones que lucen en el pecho el escudo nacional y no el de la Federación. Bien está. Pero, aunque suene a broma, España juega la Eurocopa (y así ganamos la anterior, y el Mundial de Sudáfrica), con un escudo equivocado en el pecho de las camisetas de todos nuestros jugadores y en el de las chaquetas de toda la delegación, incluido el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Ángel María Villar. En el corazón del escudo se encuentra el escusón, una suerte de escudo dentro del escudo, donde lucen tres flores de lis amarillas. El escudo de España lleva el escusón que representa a la Casa Borbón de España (con bordura lisa de gules), pero el que porta la Selección nacional corresponde a la Casa Borbón francesa, sin gules.

El asunto fue desvelado la pasada semana por el colega Juanma Trueba en “As”. Y el 10 de agosto de 2010 un historiador envió una carta a Villar advirtiéndole del error, sin que haya recibido jamás respuesta. Como sin respuesta dejó el presidente de la RFEF a los colegas de “As” que le preguntaron varias veces los días posteriores.

Ahora se tiran los trastos a la cabeza la RFEF y el fabricante de camisetas. La primera dice que no se ocupan ellos del asunto y el segundo, lógicamente, dice que ellos colocan el escudo que les entrega la RFEF, y advierte que ellos tardarían ¡¡ tres meses ¡! en corregir el error. O sea, que entre Villar y el fabricante de las camisetas nos convencen de que en el Siglo XXI no se puede evitar en unas horas que España siga jugando con el escudo de los legitimistas franceses. No quiero imaginar lo que puede suceder si España se cruza en la Eurocopa con Francia , lo cual puede ocurrir.

Cualquiera puede cometer un error, pero Ángel María Villar y su equipo, informados desde hace casi dos años, han incurrido en una grave irresponsabilidad y su pasividad es intolerable. Acreditan una ignorancia, una insolvencia intelectual, una falta de sensibilidad y una dejadez asombrosas e inaceptables.

Parece mentira que, advertido el error, no se enmendara. Es exigible a quien gestiona una Federación que, recordemos, recibe dinero público, cumplir con sus obligaciones, entre las que se encuentra el cuidado y el respeto de los símbolos, más aún cuando en el nombre del ente que dirige el señor Villar se incluyen las palabras Real y Española.

Villar debe evitar que la mejor Selección del mundo se vea envuelta en una polémica que parece menor, pero que no lo es. No pueden volver a jugar ni un solo partido más con ese escudo. Es como si mañana Villar decidiera invitar a presidir un partido a Luis Alfonso de Borbón Martínez Bordiú, ¿lo consideraríamos admisible? Esto, aunque a veces lo parezca, no es el circo. Por cierto, el ministro de Deporte es José Ignacio Wert, ¿no? Pues eso.