El oprobio en que han incurrido tantos en el latrocinio que constituye el “Caso Bankia” no puede quedar en la larga lista de asuntos sucios que nunca se aclaran. Los ciudadanos tenemos todo el derecho a saber hasta el último detalle de cómo es posible que tantos políticos, sindicalistas, empresarios, banqueros y amiguetes y colegas variopintos de los anteriores hayan incurrido en una cadena de irresponsabilidades y abusos tales que han tenido como consecuencia que el Estado vaya a desembolsar 23.000 millones de euros, o si lo prefieren, 4 billones de pesetas, para salvar la entidad.

Hay responsabilidades evidentes en los partidos, en los sindicatos, en la CEOE, en las auditoras, en el Banco de España, en la CNMV…Fueron un disparate las presidencias previas a la nacionalización; las gestiones de sus presidentes, consejeros y algunos ejecutivos, trufadas de presiones y manipulaciones de las cúpulas de los partidos; las fusiones con otras entidades en apuros, llevadas a cabo por intereses políticos; la aprobación de las cuentas falsas y la salida a bolsa en esas condiciones. Y resulta insultante que ahora, Goirigolzarri diga que a el no le corresponde investigar, cuando tiene que ser el primero en poner en conocimiento de la Justicia cualquier hecho delictivo del que tenga conocimiento. Y si sabe lo que ocurrió, que lo sabe mejor que ninguno a estas alturas, está obligado a hacerlo.

Falta ejemplaridad en nuestros políticos, y decencia.  En los del Gobierno y en los demás. Todos ellos han jugado al monopoly con el dinero ajeno. A los ciudadanos se nos está suministrando una información parcial, inexacta y a veces contradictoria entre sablazo y sablazo a nuestro peculio y cuando sabemos, además, que por ahora ya van repartidos 100 millones de euros en indemnizaciones a directivos cómplices en el caso.

Ahora es ineludible depurar todas las responsabilidades políticas, administrativas, civiles y penales. Todas.  Si no lo hacen quienes tienen en su mano la posibilidad de activar todas estas vías, serán cómplices morales de tanto delincuente de cuello blanco. Hasta los inspectores del Banco de España han pedido una comisión de investigación parlamentaria. Por algo será, algo saben ellos del asunto. Pero ya ha dicho Rajoy que nones. No se da cuenta de cómo ello sería dar imagen de país serio merecedor de la confianza de la UE.

Tras hablar con varios penalistas, apunto la lista de posibles delitos penales que han podido existir en el “Caso Bankia”: administración desleal, administración fraudulenta, apropiación indebida, alteración contable, falsedad, estafa, alteración de balances, fraude de emisiones, uso de información privilegiada. Estos, para empezar a hablar.

Decencia, ejemplaridad y cumplimiento de sus obligaciones es lo que demandamos de políticos, fiscales y jueces, que son quienes pueden aportar luz a este lúgubre panorama nacional. Algo tan obvio, tan elemental, pero tan excepcional en medio de la podredumbre.