Resulta que Rajoy, su Gobierno y su PP eran previsibles en la constancia en incumplir compromisos y en la incoherencia ideológica. Acreditado está tras conocerse unos presupuestos que evidencian que los políticos no son de fiar, y que hay que elegir a los mejores y a los más honrados para después vigilarles como si fueran los peores delincuentes. Pues eso.

El incumplimiento del programa electoral en que incurrió Rajoy al subir el IRPF o abaratar el despido no era nada. Tampoco los indultos a condenados corruptos o las alzas tarifarias. Ahora el gallego im-previsible se marca una amnistía fiscal, mezcla de las de Berlusconi, Boyer o Solchaga, gracias a la cual los defraudadores y evasores que se traigan la pasta negra que se llevaron o afloren la que tenían en la caja del banco  solo pagarán una minucia y se las garantiza el anonimato.

Aunque en nuestra ley existe la regularización voluntaria, que genera mucho más dinero, optan por amnistiar a los delincuentes cinco estrellas acreditando su incapacidad para perseguir el fraude de verdad y escasa ética e incurriendo en una injusticia manifiesta castigando a quienes pagamos. Y quedamos a la espera de que decidan traerlo. ¿Qué harán Rajoy y cia. si es que no?

Estamos en situación límite y en economía de guerra porque tenemos un modelo de Estado insostenible, descontrolado, ineficaz, al que no se atreven a meterle mano porque para ello hay que tener un coraje político que no tienen. Eso sí, mantienen miles de organismos públicos, 5.000 millones de euros en cursos de formación para solaz de patronal y sindicatos y las teles públicas.

Intuyo que quienes votaron al PP lo hicieron pensando que iba a acometer un proceso de descentralización siguiendo la senda constitucional de las nacionalidades y regiones perfectamente compatible con la solidaridad y la igualdad. Pero no, transitar esa senda supone tener una grandeza de miras y un sentido de Estado del que carecen. Y qué decir de su política informativa, basada en el silencio y en que den la cara los segundos. Para nota.

Quizá Rajoy y sus muchachos no se han enterado aún del repaso recibido en Andalucía con la abstención formidable y la perdida de 400.000 votos. Y lo que les queda. Se lo están ganando a pulso.

Lo que ha hecho el Gobierno es, parafraseando a un tal Mariano Rajoy y una tal María Dolores de Cospedal “es impresentable. Claro que estoy en contra de una amnistía fiscal, porque se les está diciendo a los que pagan impuestos que se les van a subir mientras a quienes defraudan les regalan una amnistía. ¡Es tan injusto, tan antisocial, es tal barbaridad, que estoy en contra!. Esperemos que esta sea la última ocurrencia del Gobierno. España no necesita una amnistía fiscal sino confianza en la política económica del Gobierno, y no la hay”.  Así lo dijeron ellos cuando ZP en 2010 se planteó una decisión equivalente. En esto si que son todos iguales. ¿O no?