Han acudido a Las Vegas políticos de Madrid y Barcelona, todos abiertos de cartera y sueltos de legislación, a calentarle la oreja a Sheldon Adelson y su señora, que manda un huevo, para que monte en suelo patrio un espectáculo de edificios, hoteles, casinos, teatros, bailarinas de barra y espejo de sombras que dicen que va a ser el maná en euros, puestos de trabajo e ilusión para el personal atribulado por tanto recorte y tanta crisis de verdad. Y parece que Esperanza Aguirre, Percival Manglano y el alcalde David Pérez ganan la partida para Alcorcón.

Hombres y mujeres de sabiniano traje gris y Samsonite se postran de hinojos ante los Adelson, a los que nos presentan como posibles artífices de un milagro, porque tal y como está la cosa una inversión de tal calibre y 30.000 puestos de trabajo y todo lo demás, fichas incluidas, suena a una suerte de Mister Marshall del Siglo XXI. Y ya veo, además, a Adelson en la quinta de Torrente haciendo un cameo.

He leído mucha crítica pacata que censura el proyecto porque, rezan, quiere convertir Alcorcón en una capital del vicio, o sea, hacer de la capital del puchero una city repleta de ruletas, tragaperras, putas, drogas, traficantes, ludópatas, proxenetas y otras gentes de mal vivir y moral relajada. Estoy que no pego ojo.  Tanto desconocimiento y afán por controlar nuestra vida y nuestros vicios me asusta.

No dediquen tanto tiempo a querer salvarnos de los males del infierno en vida. Mientras el tal Adelson y su señora respeten la ley, que monten cuantas ruletas deseen y que se enteren de que en Madrid hay mas putas que en Las Vegas, Los Ángeles y Miami juntas, y me merecen muchísimo más respeto que los que se escandalizan del business que se van a traer a la vuelta de la esquina tras darse un paseíto por algún burdel a escondidas.

A mí el proyecto me espanta por su filosofía hortera  y porque no le doy a la baraja ni a las fichas de colores y porque no me atraen nada los decorados de cartón piedra de Adelson y su señora, menos aún si me los colocan tan a mano.

Lo  que me preocupa del asunto es que hay gato encerrado. Me llegan noticias feas de que le han ofrecido al matrimonio millonetis, además de la cesión de suelo público, un espacio jurídico a la medida, rebaja en las cuotas de la Seguridad Social, modificaciones legales en  materia laboral y extranjería, trato de favor en asunto de impuestos y otras cosas que no han salido, pero que saldrán.

Y eso no. Vale, nos tragamos la horterada, las réplicas venecianas y parisinas, las ruletas y demás, pero arrodillarse de ese modo ni hablar. Luz y taquígrafos. Nada de tratos de favor. Esto es lo feo de verdad. Esa sí que es prostitución inadmisible. Adelson que venga, sí, pero en igualdad de condiciones y sin favores. Rien ne va plus.