Elena Salgado ha fichado como consejera de Chilectra, filial chilena de Endesa. Se incorpora a la compañía andina para sortear de esta guisa tan fea la legislación de incompatibilidades. Ni Salgado ni Borja Prado,  capo de Endesa, se creen que la ex va a limitarse a asesorar en la patria de Neruda.

Vaya con Endesa. ¿Qué luz tendrá esta compañía para atraer a su entorno, por un camino o por otro, a José María Aznar (asesor externo), a Luis de Guindos (consejero hasta que fue nombrado ministro), y a tantos ex de lujo e influencia en la Carrera de San Jerónimo y en Moncloa?

Tanto Salgado, como sus empleadores, como Flor López, la encargada de rubricar el apaño, saben muy bien de qué va la cosa. A Flor la colocó Jordi Sevilla de jefa de esa oficina, y llegó a trabajar a las ordenes de la ministra que nos engañó con el déficit. Y en ello se escuda el Gobierno marianista para filtrar que no ha podido evitarlo y que están cabreados. Me parto.

Que no nos vengan ahora con que esta señora no tomó decisiones en su negociado relacionadas con Endesa. E.S. no se abstuvo jamás en el Consejo de Ministros, es responsable de decisiones colegiadas del Gobierno y presidía la Comisión Delegada de Asuntos Económicos. O sea, que dispuso de información privilegiada. Y su designación, por la puerta de atrás chilena, deja bajo sospecha su actuación en el Ejecutivo zapateril.

Ha sido Sebastián (después de colocar a su ex jefe de gabinete en la ACS de Florentino) quien le ha aconsejado a Prado el fichaje de Salgado. La misma Salgado que apoyó eficazmente a Sebastián mientras el entonces ministro recibía la ayuda de Prado y Endesa en su proyecto estrella, el coche eléctrico, al que se oponían con tesón Ignacio Sánchez Galán con sus kilovatios de Iberdrola y Gas Natural. Sebastián, y Salgado, ministros del Gobierno de ZP que le entregó la propiedad y el control de Endesa a la empresa pública italiana Enel, decisión esta que se adoptó con Solbes de ministro de la cosa, el mismo Solbes que dos años después de su cese fue designado consejero de la compañía pública eléctrica más importante de Italia. ¿Capisci?

Y al loro, que vuelan rumores sobre despachos influyentes de ex de postín, de todas las siglas, que reciben, cobran y asesoran por abrir puertas pesadas y por influir en escaños antes y después de las votaciones al amparo de los leones de Ponzano.

¿Recuerdan el caso del eurodiputado pepero Pedro Zalba y sus charlas comprometedoras grabadas por periodistas ingleses? Yo si. Pero a mí me hablan de cifras muy elevadas que dejarían aquello en una broma. Es lo que tienen la codicia y no legislar la actividad de los lobbies. Que viene uno, te pilla y te pone en un aprieto, a ti y al despachito que te has montado a la espera de que te llamen de una eléctrica o de una constructora. ¿Capisci? Lo malo es si antes te llaman de la Fiscalía.