Una entrevista, dice siempre el poeta y periodista Angel Antonio Herrera, es un robo, uno pregunta y espera una respuesta de su interlocutor que se salga del guión de lo previsto, una especie de birle, aprovechar el momento en el que al interrogado se le desliza lo que piensa pero no quería decir. Excepto cuando entrevistador y entrevistado intercambian los papeles o pactan una fantochada, instante en el que la charla deja de ser género para convertirse en propaganda.

José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno en funciones, decidió que la entrevista epílogo a ocho años de presidencia del Gobierno se la hiciera esta casa centenaria de ABC, y aceptó que quien esto escribe formulara las preguntas. En contra de la opinión de buena parte de su equipo, optó por lo correcto en vez de hacer caso a quienes le mentían diciéndole que le convenían un medio y un periodista ocasional y servil.

He criticado a ZP severamente. No coincido ideológicamente con el. Mis discrepancias son de fondo y en cuestiones esenciales. Ello no me impide valorar y agradecer la entrevista. No por mí, que no soy nadie, sino por los oyentes de ABC Punto Radio y los lectores de ABC y ABC.es, que son lo importante, lo esencial. Y por ello fui tan respetuoso como sincero. Le conocía y le vi igual que la última vez: es un hombre que siente hondo, cordial, que sabe escuchar, exquisitamente correcto, simpático, sencillo, campechano, amable y cálido. Me da la impresión de que ha superado esa época infantiloide en la que se busca que a uno le feliciten y lo que él ansía son pruebas de su propia eficacia, y de la de su discurso.

No me costó ser sincero, insistirle en que nos mintió y por ello debió irse, decirle que deja España al borde de la ruina. Y algunas cosas más. Y el acreditó su formidable capacidad de encaje, solo torció el gesto cuando le incomodé con un comentario profético sobre Urdangarín que dice no recordar. Habló con boca pequeña de pez sobre la inocencia de Blanco y el indulto al banquero amigo y no percibí, sinceramente, que sienta rencor o formule reproche en su fuero interno a un Rubalcaba que yo creo que le ninguneó innecesariamente.

Creo que José Luis Rodríguez Zapatero será, sin duda, mucho mejor ex presidente (ejerciente solo hemos tenido uno, Suárez) que presidente ha sido. Se va Rodríguez Zapatero y estoy convencido de que en su gestión ha sido, en el peor sentido de la palabra, malo, y que a la vez es una persona en el mejor sentido de la palabra, buena.

No le debo nada, y a la vez le estoy agradecido por haber respetado a los oyentes y lectores de esta casa al aceptarme como último entrevistador en La Moncloa. Junto a mi crítica severa por su gestión cuenta con mi respeto.