No doy crédito a las escasas reacciones en los medios y en los partidos políticos ante la aprobación por el Gobierno de una aministía laboral para las empresas que defraudan a la Seguridad Social. Un Gobierno que se dice socialista, con la que está cayendo, con el paro desbocado y ya en el 21,29 por ciento (4.910.200 desempleados), con los tipos de interés y los precios al alza, con el poder adquisitivo de los ciudadanos por los suelos, friendo a impuestos a los ciudadanos honrados, no a los ricos, sino a las clases medias, va y anuncia que le va a permitir a las empresas que afloren el empleo que actualmente tienen sumergido sin pagar los atrasos de las cuotas a la Seguridad Social ni multa alguna por sus ilegalidades.

Imagen de previsualización de YouTube

Como bien explicaba ayer en EL CONFIDENCIAL Carlos Sánchez, España es uno de los países que menos dinero recauda pese a que sus tipos impositivos se mantienen en línea con la media, por lo que se produce la paradoja de que los españoles pagamos tantos impuestos como los europeos (los que lo hacemos religiosamente) pero el Estado recauda mucho menos. Solo nos superan Bulgaria, Letonia, Eslovaquia e Irlanda. Gran Bretaña, que padeció una burbuja inmobiliaria como la nuestra, que tiene tipos impositivos más bajos, tiene unos ingresos fiscales cinco puntos por encima de España.

Bien, pues en este contexto económico, político y social, con el país en caída libre, el Gobierno ¿socialista? que ¿preside? José Luis Rodríguez Zapatero a medias con Alfredo Pérez Rubalcaba va y anuncia a través del ministro del ramo, insigne sindicalista de pro, Don Valeriano Gómez, una amnistía en toda regla para las empresas que han sumergido a sus trabajadores privándoles de sus derechos laborales más elementales, pagándoles en negro, explotándoles, con la posibilidad de despedirles sin indemnización o finiquito alguno. ¡¡¡Que vergüenza!!! ¿Con que cara nos van a pedir ahora que paguemos nuestros impuestos, tras perdonar a los defraudadores?. Con la cara de cemento que tienen. Esos empresarios a los que amnistían los socialistas, ¡¡¡tiene cojones!!!, falsean sus cuentas, generan un formidable daño a la sociedad al no contribuir como los demás al mantenimiento del Estado, se aprovechan de los competidores que sí pagan sus impuestos, desprotegen a los trabajadores, vulneran la ley, pisotean principios esenciales de un Estado de Derecho y vulneran los más elementales principios de la ética. Y quienes dicen combatir el fraude desde su responsabilidad institucional primero hacen la vista gorda para evitar un estadillo social y después aministían a los culpables. Y encima tiene el valor de decir públicamente que eso no es una amnistía. Además de…… eso, mentirosos.

Lo que se merecería ahora el Gobierno sería una masiva rebelión fiscal de quienes siempre hemos cumplido con nuestra obligación pagando nuestros impuestos sin ocultar un euro a la Hacienda Pública. Pero no sucederá nada en esta España que ya da por buena cualquier cosa. Un favor le pediría al Gobierno, ahorrese, por decencia y por compasión hacia los ciudadanos, esa campaña que anunció el ministro Gómez para sensibilizar a la opinión pública sobre las consecuencias del fraude a la Seguridad Social. Basta ya de humillaciones. Ya sabemos las consecuencias: una amnistía ilegal e inmoral. ¡Vaya con los socialistas!