Esta campaña electoral ha dejado en cueros a los partidos tradicionales. Los heterogéneos acampados de las plazas de toda España, de sol a sol, han centrado en una semana todas las miradas. Una minoría ha salido a la calle y en el espejo se refleja lo que puede parecer una mayoría que grita su hartazgo. Los medios de comunicación juegan un papel polémico y también se ven, junto a políticos, banqueros y financieros, en el ojo del huracán.

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Y ahora, todas las miradas están fijadas en el resultado que arrojen las urnas. Inevitable para quienes llevamos años reclamando una regeneración democrática real mirar con simpatía un movimiento que supone un grito exigente de cambio. Pero es importante que los árboles nos dejen ver el bosque. En ese “sistema asambleario horizontal” del que me hablaban ayer tarde los portavoces de la movida de Sol se han alcanzado ya algunos acuerdos y propuestas. Ya la cosa va desde la modificación de la ley electoral o el derecho a una vivienda digna a la abolición de la Ley Sinde y la Ley de Extranjería, pasando por una reforma fiscal favorable a las rentas bajas, la retirada del sueldo vitalicio a los políticos, listas electorales limpias de imputados, reducción del poder del FMI y el BCE, nacionalización de entidades bancarias rescatadas por el Estado, desvinculación entre la Iglesia y el Estado, acceso popular a los medios de comunicación, recuperación de las empresas públicas privatizadas, separación de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, reducción del gasto militar y cierre inmediato de las fábricas de armas, recuperación de la Memoria Histórica, transparencia de las cuentas y de la financiación de los partidos políticas y algunas otras.

Parece que cualquiera que no se sume de modo absoluto a este movimiento, y sus reivindicaciones, queda expulsado del paraíso. Es como si quienes consideramos que el problema no es el sistema, sino que quienes lo han controlado durante años han traicionado los principios esenciales y han creado una partitocracia endogámica que lo prostituye y lo ha dejado inservible, fuéramos cómplices de quienes han abjurado de los principios que dicen defender. Como si no alinearse para desfilar al paso de la oca asambleario constituído en una suerte de parlamento popular sin haber sido elegidos por nadie, mereciera castigo terrenal. Da la impresión de que o estas en esa visión intervencionista, estatalista, pseudo marxista, excluyente de una minoría que traslada la impresión de ser mayoritaria o formas parte de un gang que se ha apropiado de algo que no les pertenece.

QUE SEA EL PIRNCIPIO DE UN CAMBIO PARA VIVIR MEJOR

Si consideras que la democracia es el peor de los sistemas, si exceptúas todos los demás; si crees que es posible forzar a los partidos a cambiar de una vez tomándose en serio el sentir de los ciudadanos; si estás convencido de que los cauces de participación son las instituciones libremente elegidas y de que ponerle apellidos a la democracia es algo que sólo han hecho a lo largo de la historia los dictadores de uno y otro extremo; si crees sinceramente que toda opinión debe ser expresada en libertad, sin merecer reproche, persecución o acoso por hacerlo; si no te cabe duda de que es imprescindible respetar las leyes para poder modificarlas; si no te cabe duda de que la mayoría de los que acuden a estas ocupaciones callejeras son buena gente con valores democráticos que compartes; si crees que junto a ellos hay una minoría, respetable, pero minoría, que desea instrumentalizar esta expresión popular de indignación para arrtimar el ascua a su sardina totalitaria; si consideras que es sorprendente que nadie en estas acampadas hayan dedicado un minuto a las víctimas del terrorismo o a la legalización de Bildu; si dices bien alto que te disgusta escuchar hablar de “acceso popular” a los medios, de tanta intervención, de tanta nacionalización, de expropiaciones, de fomentar la iniciativa pública y reducir la privada; si eres un convencido de que una intervención policial en Sol habría sido un disparate, pero a la vez crees que el cumplimiento de la ley es esencial; si tienes claro que no todos en Sol y las demás plazas que en España están siendo son así, pero que hay muchos en este plan……… entonces eres un fascista, un hijo de la gran puta, un manipualdor al servicio del capital opresor, un mercenario repugnante que debe abandonar los sacrosantos lugares y recluirse en casa antes de que te pillen, uno más de los que mantienen este sistema opresor (esas lindezas me las han dicho a mí y a otros una minoría de ocupantes del kilómetro cero).

Me gustan los idealistas, no temo a los utópicos, estoy junto a todos los que expresan abiertamente su indignación con la situación en la que estamos, me identifico con quienes están decididos a influir para cambiar el rumbo de los acontecimientos, pero no me une nada a quienes quieren aprovechar esta ola de cabreo para sacar tajada partidaria. Con votar no es suficiente, defiendo el derecho a abstenerse de quienes deseen hacerlo, me parece tan absolutamente democrático que a veces lo he practicado. Nadie me encontrará junto a quienes aspiran a construir un  mundo que no sería sino un remedo del que vivimos hoy, pero peor. La soberanía reside en el pueblo. Sin duda. Pero la soberanía no reside en la Puerta del Sol. Hay muchos, la mayoría, que están igual de cabreados que los acampados, y que desde el respeto a estos, creen que es posible cambiar las cosas utilizando las herramientas que la democracia nos da, a través de los partidos. Si los partidos entienden el mensaje, será perfectamente posible. Si no, las cosas se pondrán dificiles.

Lo que suceda hoy en las urnas va a ser importante. Quedan menos de dos horas para que se cierren. A partir de ahí, de todos nosotros, no solo de los partidos, va a depender. Ojala que Sol sea el principio de un cambio para vivir mejor, el inicio de la regeneración democrática cuya reclamación sí nos une a todos. Sol puede ser el embrión de algo nuevo que nos haga perfeccionar una democracia que nos ha costado mucho tener, aunque muchos de quienes habitan la plaza desde hace una semana no lo vivieran.