El resultado de las encuestas preelectorales que ha hecho públicas el CIS son demoledores para el PSOE. En resUmen, descalabro de primera división, no podrán gobernar en solitario en ninguna Comunidad Autónoma, perderá en feudos históricos como Castilla la Mancha y Extremadura, no podrán retener Baleares, estará pendiente de posibles pactos en Canarias (Coalición Canaria), Aragón (PAR), Extremadura (con IU) y Asturias (¡con Alvarez Cascos!), y en lo que se refiere a Ayuntamientos, los dos en donde más se juegan, Sevilla y Barcelona, están más que en peligro: en Sevilla pendientes de pactar con IU y en barcelona no le salen las cuentas por ningún lado. Por contra, el PP mantiene las mayorías absolutas donde ya las tiene, la recupera en Baleares, la obtiene en Castilla la Mancha y en Cantabria ganaría aunque Revilla podría gobernar con el PSOE. En valoración de líderes, Camps, pese a ganar por mayoría absoluta, es el líder peor valorado con un 4,7.

Las encuestas son lo que son, una fotografía en mitad de la carrera, y aunque el CIS acertó en todos los pronósticos complicados en las elecciones de 2007, no son dogma de fe. Incluso, el presidente del CIS, Ramón Ramos, advierte que el trabajo de campo se ha hecho en marzo, antes del anuncio de Rodríguez Zapatero de no presentarse a la reelección en las generales. Pese a ello, la encuesta “oficial” coincide en lo sustancial con el pálpito ciudadano y con la mayoría de las encuestas de los medios de comunicación.

A la vista de lo que se avecina, la primera reflexión a la luz de lo visto es preguntarse, en el supuesto de que se confirmen estos pésimos augurios para el PSOE, si al presidente no le va a quedar más remedio que disolver las cámaras y convocar elecciones generales. Porque, ¿cómo va a poder gobernar un Ejecutivo presidido por un hombre que está ya de salida,  un gabinete formado por líderes de un partido derrotado en toda regla, con la moral por debajo del subsuelo, con unas elecciones primarias en las que parece que van a competir dos ministros, con un partido detrás cuya cúpula está formada en buena medida por barones que van a estar llorando sus derrotas, lanzándose reproches respecto a la responsabilidad de la derrota, con complejos problemas de entendimiento con quienes le mantienen con sus votos en el parlamento (PNV y CiU) , con una cifra de paro que por más que la estacionalidad permita algún maquillaje todos sabemos terroríficas y difícilmente reversibles a corto o medio plazo?

La encuesta del CIS, cuyo contenido en lo esencial era conocido ya ayer tarde en Ferraz, ha caído como un jarro de agua fría en la sede socialista. Y cada conversación con algún líder o militante socialista permite asistir a un ejercicio de funambulismo dialéctico para enmascarar hacia fuera el pesimismo. La novedad es que ya empiezan a decirte, aunque sea off the record, que “si se confirmara esta debacle habrá que decirle al presidente que disuelva porque el país sería difícilmente gobernable”. Pues eso. Pero, recurriendo al refranero, para este viaje no hacían falta alforjas. El empecinamiento puede llevar a Rodríguez Zapatero a un final inesperado para él. Tanto talante para terminar antes de tiempo, vapuleado su partido en unas elecciones y él alineado con los sectores más conservadores en la defensa de la razón de Estado y las ejecuciones extrajudiciales de los terroristas. Así se puede escribir esta triste historia. Jamás Bambi pudo imaginarse de protagonista de un guión que tiene tan poco de dibujos animados y tanto de drama siciliano.

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