No cesa el culebrón. No hay día sin novedades en este episodio que, de verdad, resulta cansino. No hay político del PSOE al que te acerques que no te cuente su película. Ni con el presidente de viaje por Túnez, Qatar y los Emiratos se deja de hablar de la sucesión de José Luis Rodríguez Zapatero. No soy militante del PSOE pero a los muchos amigos que tengo en ese partido no dejo de decirles que este asunto está penalizando seriamente a una formación ya suficientemente lastrada por los errores gubernamentales. Los barones y los alcaldes que tienen por toda España van a ser las primeras víctimas. Pero es que, además, el asunto está perjudicando en mi opinión la acción de este Gobierno tan débil, ya en los estertores, y está contaminando el debate político en general.

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Sin duda quien menos habla con sus palabras es el propio presidente. Pero lo está haciendo, y mucho con sus silencios. Es cierto que a veces desespera escuchar tantas palabras que no dicen nada, pero esta vez me da la impresión de que ZP se está equivocando en la administración de sus tiempos. Ya he escrito que, a pesar de que tanto él como su familia están más que cansados y se inclinan porque lo deje, los útimos acontecimientos, los empujones hacia fuera que le propinan tantos en su entorno cercano, le han hecho estar por la labor de seguir. No está nada decidido. Pero este sí, pero no, pero sí, pero no, habrá primarias, habrá dedazo, que no que Congreso….. alimenta una discusión napoleónica que poco favor le hace al partido y al propio presidente y secretario general del PSOE.

Hay quien dice que puede haber fumata en el Comité Federal del sábado. No lo creo. Otros aseguran que despejará las dudas en el acto de apertura de campaña, en abril. Me da que tampoco.  Llegados a este punto no habrá desenlace hasta después de las elecciones de mayo y, en función del resultado, la decisión será una u otra. Pero insisto, a día de hoy José Luis Rodríguez Zapatero en absoluto descarta del todo repetir y lo único que tiene absolutamente decidido es que, aunque él tiene sus preferido/a, no va a imponer a nadie y propiciará, en línea con su discurso de siempre, unas primarias o un Congreso para elegir el candidato. Y sabe al cien por cien que si el decidiera continuar, nadie en el partido daría el paso y sería elegido por aclamación. Pero hay muchos maniobrando, por sí mismos o para colocar a otro: Rubalcaba, Blanco, Chacón, Bono, Fernández Vara, Barreda, Jiménez, Gómez……. Son muchos los aspirantes y solo uno será el elegido.

Lo que no entiendo, de verdad, es cómo está incurriendo el presidente en este culebrón del disparate. Le perjudica a él y está generando heridas internas en el seno de su partido que van a tardar mucho tiempo en cicatrizar, pero lo que es más grave es que está dañando el clima político nacional, la imagen de España fuera de nuestras fronteras, la visión que de nosotros tiene el señor “mercados” y la confianza de los españoles en salir de la crisis en el medio plazo. La verdad, no se a que espera el presidente para tomar una decisión.