La Casa Real lleva una política informativa incomprensible en relación con Su Majestad. La opacidad siempre se vuelve en contra de quien la practica y la negación de las evidencias genera rumores indeseados. Don Juan Carlos debiera revisar cómo se trabaja en su entorno. Vale que le pasen una llamada de un tal señor Mas que resultó no ser el presidente de la Generalitat, lo cual le forzó a acreditar sus tablas para sortear una broma de escasa gracia.Pero cuando se publican unas fotos en las que se perciben hematomas en su rostro, bajo ambos ojos, más que evidentes, decir que se trata de un efecto óptico es tomarnos por idiotas. Habrá que recordarle a alguien que no somos súbditos, sino ciudadanos con derecho a saber. En la recepción oficial a Sebastián Piñera, presidente de Chile, varias fotos mostraban sendos hematomas bajo cada ojo que evidentemente no respondían a un juego de luces y sombras.

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Me cuentan personas de las que me fio que el Rey ha sido intervenido hace ya varias semanas de cataratas por el doctor García Sánchez, aunque no se informó oficialmente de ello. Algunas fuentes comentan incluso que la Reina ha sido objeto de la misma intervención quirúrgica hace pocos meses, y tampoco se nos ha contado nada. Los moratones podrían ser consecuencia de alguna prueba posterior a la operación. Algunos apuntan la posibilidad de que se trate de alguna inyección de botox, hipótesis que considero poco probable. Algún dermatólogo consultado por www.elmundo.es sugiere la posibilidad de que el Rey se haya hecho una blefaroplastia, es decir, una intervención para quitarse las bolsas de los ojos. Otros intuyen que se trata de una intervención en los párpados para eliminar grasa. Incluso hay quien afirma que los moratones son consecuencia de alguna medicación, “porque el Rey tiene últimamente la cara más hinchada”, lo cual sucede con el consumo de corticoides y su consumo facilita la aparición de hematomas. Incluso algunos deslizan algún batacazo casero. Y hay quien apunta a un empeoramiento del estado general de salud de Don Juan Carlos consecuencia del tumor benigno de pulmón que se le extirpó.

Esto es lo que ha conseguido la Casa Real, que se disparen los rumores. Sea lo que sea, no es de recibo jugar al ratón y al gato con la opinión pública con la salud del Rey. ¿No han aprendido de los errores cometidos inicialmente cuando hace un año fue intervenido del pulmón en Barcelona? Y lo mejor es que después en la Casa Real se quejan de “los constantes rumores” que circulan en torno a la salud de Don Juan Carlos. Pocos rumores salen a la luz para los que circulan, y no sólo sobre cuestiones de salud. En vez de luces y sombras, chinescas o no, lo que necesitamos en relación con todo lo que afecta al Rey son luz y taquígrafos. Así de fácil, así de difícil. Auuuuuuuuuuuuu que decían los colegas de Hermano Lobo. Y a los empleados de la Casa Real, que es nuestra, de todos, porque entre todos la pagamos, en vez de “¿por qué no te callas?” hay que decirles, “¿por qué hablais de una vez y sois transparentes?”. Quizá porque más de uno prefiere seguir jugando a luces y sombras. Pues sigamos. Business is business.