Almuerzo en el centro de Túnez con Slim Chaker, secretario de Estado de Turismo del nuevo Gobierno post-revolución. Es un hombre educado, culto, de brillante currículo. Matemático, ingeniero y economista, ha trabajado para la Unión Europea y el Banco Mundial. No habla español pero, amable, le pidió a su hija pequeña, que lo estudia, que le redactara unas palabras de bienvenida. Mientras comemos responde a las preguntas con rostro simpático, sonrisa sincera y gesto cansado.

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¿Tiene la sensación de que en Europa se ha comprendido lo sucedido en Túnez?

Hay diferencias entre la realidad y lo que sale en los medios, pero es normal, sucede no solo aquí. Trabajamos para que se conozca la realidad correctamente y para nosotros es importante que el turismo regrese a Tunez. Soy optimista y los problemas no se resuelven en una semana aquí ni en ningún sitio. Es importante que la gente sepa que es real, que no es un eslogan de maketing, que se puede venir ahora a Tunez tranquilamente porque no es un lugar peligroso, y asi esperamos que lo perciba la gente.

¿El integrismo islámico es un riesgo en Tunez?

El integrismo se ha utilizado como una herramienta para atemorizar al pueblo. Nunca ha sido así. No es verdad ahora como no lo era antes.

¿Qué espera de las elecciones democráticas que se van a celebrar en breve?

En las elecciones vamos a ver que perspectivas tenemos y y escuchar directamente a todos, y veremos lo que vota la gente. En este momento hay registrados 31 partidos políticos y 8 esperan la autorización. No tenemos encuestas. Es importante que asumamos nuestra realidad, y de antemano todos deben asumir que el resultado de las elecciones habrá que respetarlo. No debiera suceder que quienes pierdan traten de deslegitimar el sistema. Y lo digo ahora que aún no sabemos lo que va a suceder. Gane quien gane hay que respetar el resultado. Va a haber observadores internacionales para garantizar el juego limpio. Y nosotros debemos tener paciencia. Ustedes los españoles saben muy bien que para construir una democracia se necesitan tiempo, sentido común, reconciliación y sentido de Estado.

¿Fue importante para ustedes la visita del presidente del Gobierno de España, que fue el primer mandatario extranjero en viajar a Tunez tras la revolución? Por cierto, ¿en que se van a emplear los 300 millones de ayuda que ha comprometido el presidente español con Tunez?

Fue una visita importante que agradecimos muchísimo. Tuvo mucho de simbólico, sin duda. Respecto a ese dinero, el primer objetivo al que vamos a destinar esa ayuda es crear empleo. Tenemos 500.000 parados de los cuales 160.000 son universitarios licenciados. El segundo objetivo es intentar crear empleo en las zonas del interior, donde se ha notado una gran diferencia con las regiones costeras, y debemos atender a los jovenes que han participado en la revolución y que nos han llevado a la nueva Tunez.

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¿Qué objetivos se han marcado en este Gobierno de transición del que forma parte como secretario de Estado?

Bueno, yo soy un tecnócrata, no un político. Pero este Gobierno tiene un objetivo principal: mantener el país en pie y estabilizarlo hasta las elecciones sin comprometer ningún proyecto que pueda condicionar al Gobierno que salga de las elecciones democráticas, al Gobierno legítimo que venga, que es el que deberá empezar a tomas decisiones trascendentes.

¿Cuales han sido las claves de la revolución?

El joven que se quemó a lo bonzo en diciembre aceleró unos acontecimientos que eran inexorables y Facebook permitió a la gente organizarse y propagar las consignas. Un colectivo virtual acabó con el dictador. Las mujeres lideraron muchas de las cosas que sucedieron y ahora veremos como somos capaces de pasar de un Estado musulmán a un Estado laico sin traumas, con sentido común y espíritu de reconciliación.