Sortu, el nuevo partido que patrocinan gentes que, mientras no se demuestre lo contrario, forman parte de ETA, sólo puede engañar a quien esté dispuesto a dejarse engañar. El inteligente abogado, fino jurista, Iñigo Iruin, ha elaborado unos estatutos cosiditos al articulado de la Ley de Partidos para ver si traga la Sala del 61 del Tribunal Supremo. A mí desde luego no me engañan. Estoy dispuesto a creerles de su desmarque de los que mientras no se demuestre lo contrario son sus colegas, pero han de acreditarlo de modo fehaciente. Y mientras tanto no debieran ser legalizados. Por muchos motivos, como por ejemplo: porque todos los que presentaron el partido en Bilbao son los mismos que hasta el lunes han formado parte de ETA y han pretendido, en una burla ofensiva, liquidar 50 años de historia y mil muertes con una rueda de prensa; porque ETA no se ha disuelto, no ha entregado las armas, conserva su infraestructura y se ha reservado “el derecho” a volver a asesinar si lo considera conveniente; porque ETA no ha dicho que todos los de Sortu están ya en el punto de mira por traidores a su causa; porque necesitan como el pan y el agua ser legalizados para seguir viviendo con dinero público;……

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No le demos vueltas. Ahora la pelota está en el tejado del Gobierno. La sala del 61, una Sala del Tribunal Supremo compuesta por todos los presidentes de Sala del TS y por los magistrados más antiguo y más reciente designados para cada Sala, tomará su decisión sólo a partir del análisis de las pruebas y documentos que le entregue el Ejecutivo a través de la Fiscalía General del Estado, que no serán sino los informes aportados por el Ministerio de Interior (Policía y Guardia Civil, y CNI). Depende de las pruebas que aporte el Gobierno que la Sala del 61 disponga de la información verdadera o de información sesgada. No invitan mucho al optimismo las primeras declaraciones del fiscal jefe del país Vasco: “Hay un cambio evidente, no es una copia de los partidos ilegalizados, el rechazo a la violencia es un cambio notable”. Para mí lo único evidente es que a estos les conocemos ya muy bien.

Esto es lo que hay. La solución, en breve. Y Dios quiera que los finos estrategas con que cuentan los asesinos no estén entreteniéndonos a todos con Sortu y, cegados por el sol de su logo, mientras nosotros discutimos sobre ellos, nos cuelen por la puerta de atrás una lista “blanca” a las municipales. Lo digo más que nada porque ya sucedió en una ocasión.