Después de unas semanas un poquito más tranquilas ha vuelto la tensión a la sede socialista de Ferraz. La cúpula del PSOE, con Marcelino Iglesias a la cabeza, ha abierto de nuevo las hostilidades, aunque lo nieguen en público, contra Tomás Gómez y su tropa madrileña. El motivo: la condena de 8 años de inhabilitación por prevaricación a Trinidad Rollán, la mano derecha de Gómez, y a otros siete militantes del PSOE, y la decisión del máximo responsable del partido en Madrid de no prescindir de Rollán como número 2 del PSM.

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Desde que se conoció la sentencia, Iglesias ha tratado de convencer a Gómez de que, además de abandonar sus responsabilidades institucionales en el Ayuntamiento y la Comunidad y no presentarse a las próximas lecciones, los condenados, en opinión de la Ejecutiva Federal del PSOE, deberían salir de la Ejecutiva del PSM. Gómez sostiene que no, y recurre al argumento de que la condena es por prevaricación, no es firme porque la van a recurrir, y no ha habido corrupción ni enriquecimiento, y que por ello no va a prescindir de Rollán. Y se ha liado.

Los argumentos éticos empleados por Iglesias, las apelaciones a que la decisión de Gómez quiebra el discurso que el PSOE mantiene públicamente frente al PP a quien cada poco se le echa en cara su inacción “cuando nosotros en el PSOE prescindimos ipso facto de cualquier condenado aunque no sea por corrupción”, finalmente no sirvieron para nada. El viernes el asunto estuvo a puntito de provocar una ruptura agria que llevó a pensar a algún dirigente del PSOE que podría producirse una “fractura abierta” que se había evitado tras las primarias, al menos de cara a la galería. Ayer sábado, incluso una persona en nombre del presidente Rodríguez Zapatero hizo llegar al entorno de Gómez una petición de que cediera. Pero ni por esas. Y las espadas han quedado en alto. En el entorno de Gómez no se dice abiertamente, pero se trata de un episodio que complica aún más la batalla que va a haber en la confección de las listas electorales, “y nosotros no vamos a ceder, unos hemos ganado y otros han perdido, y eso se verá reflejado en las listas”. La gente de Iglesias dice que esto no va a quedar así.

Ambas partes han aceptado enfriar el asunto, dejarlo pasar al menos durante unos días, tratar de que el revuelo mediático pase, fundamentalmente para no dar argumentos al PP. Y más adelante, cuando los ánimos estén mas serenos, las Ejecutivas Federal y Madrileña retomarán el asunto. Lo que sucede es que en Génova los populares no están por la labor, y en los argumentarios se incluira el asunto para dar caña al rival evidenciandso sus contradicciones. Y seguimos en las mismas. La cosa, la verdad, cansa.