Os deseo a todos los que seguís mi blog que este 2011 que acaba de arrancar os traiga sólo cosas buenas, sobre todo salud y más salud. Arranca el año. ¿Feliz? La verdad es que la cuesta comienza empinada. No recuerdo un año que empezara tan duro como este 2011. Sube todo, menos los salarios. Quienes decían que la crisis había llegado a su final y ahora, lentamente, comenzábamos a recuperar se han lucido. Sube la luz, suben las materias primas, sube la ropa, sube la cesta de la compra, sube el gas, sube la gasolina, suben los peajes de carretera, suben los derivados del petróleo, suben los trenes….. Y claro, subirá inevitablemente la inflación, que está en el 2,3% y llegará al 4 en breve. Es decir, que como nuestros ingresos, los de la gente normal, no van a subir, nuestro poder adquisitivo mermará notablemente.

Vaya panorama para iniciar la singladura del 2011. Porque a ello hemos de añadir, o sumar, la supresión del subsidio de 420 euracos a los parados de larga duración, la eliminación del cheque bebé, el final de las desgravaciones fiscales por la compra de vivienda y la subida del coste financiero de las hipotecas. Con este panorama no es de extrañar que uno entre en la magnífica edición digital de The Economist y se le caigan los palos del sombrajo al analizar las diferentes listas de ranking de indicadores por países. España está a la cola en todo, casi siempre equiparada a Grecia y Venezuela en los peores puestos. La clave está en la deuda y el déficit público, cuya reducción es imprescindible para salir del agujero.

Así empezamos. A ver a dónde llegamos. Porque, siendo clave que se acometan las reformas económicas que todos conocemos, la salida de España de este túnel va a necesitar además de mucha política, política y política. Reformas en el corto plazo en las que no creo que fuera difícil que PSOE y PP se pusieran de acuerdo (pensiones, negociaciones colectivas, subsidios…….) y otras de mucho más calado, que requerirán seguro de modificaciones de nuestra Constitución, que sólo se podrán abordar cuando se hayan celebrado elecciones generales. O sea, que ya saben, amigos, 2011 es quizá uno de los años más importantes y trascendentes para España que hemos conocido algunas generaciones. Necesitamos políticos ejemplares, conscientes de la gravedad de la situación, capaces de anteponer los intereses generales a los particulares, que sepan estar a la altura de las circunstancias. ¿Feliz año? Ojala dentro de 365 días podamos decir que sí lo ha sido.