El diario El Mundo publica hoy una noticia relevante y trascendente. Un fotógrafo vascofrancés, Patxi A., que era colaborador directo de los GAL, dedicándose a aportar a los asesinos fotos de los objetivos de esa organización terrorista, facilitó a un comando las imganes que permitieron a los mercenarios asesinar a Juan Carlos García Goena y atentar contra el etarra José Ramón López de Abetxuko, actualmente preso en España. La pista aportada por el periódico la esparaba Laura Martín, la viuda de García Goena, desde hace veinticuatro años y debiera servir para reabrir el sumario y poder esclarecer la verdad.

Todas las vidas valen lo mismo, sin duda. Pero de todos los asesinatos de los GAL (algunos de los cuales acabaron con la vida de personas que nada tenían que ver con ETA), el de Juan Carlos García Goena resultó especialmente cruel. Porque este joven fue la última víctima de este grupo terrorista organizado y financiado por el Estado español con Felipe González como presidente del Gobierno; porque Juan Carlos era simplemente un chaval que en 1980 se acogió a la objeción de conciencia para no hacer el servicio militar y se fue a Francia para evitar las sanciones en España, y jamás tuvo relación alguna con ETA; porque su asesinato fue utilizado como elemento de presión al Gobierno por los propios GAL para que el Ejecutivo no creyera que podía deshacerse de los mercenarios y quienes les contrataban así como así; porque Laura estaba embarazada de Juan Carlos, que no pudo conocer a su última hija.

El juez Garzón archivó provisionalmente el sumario, en el que estuvieron procesados José Amedo y Michel Domínguez, al no poder imputar a ninguna persona por falta de pruebas. El profesor Enrique Gimbernat explica hoy en el periódico cómo la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional podría reabrir la causa tras la aparición de una prueba tan trascendente como la aportada hoy, una vez más, por El Mundo. El plazo de prescripción de 20 años no es aplicable porque debe comenzar a computarse desde la fecha del sobreseimiento, que es septiembre del 2001. De modo que es de esperar que la Fiscalía General del Estado inste a la Audiencia a que reinicie las investigaciones siguiendo el rastro de esa fotografía. El Mundo ha anunciado en su editorial que está dispuesto a facilitársela al juez competente junto a la identidad completa de Patxi A., el fotógrafo presuntamente delator.

He hablado ahora mismo un buen rato con Laura Martín. La conozco desde hace muchos años y siento por ella una admiración especial. Es una mujer de bandera, una madre ejemplar, y no ha cejado de luchar desde que en julio de 1987 asesinaron a su marido por el esclarecimiento de los hechos, aportando además su testimonio, su coraje y su valor a la lucha contra el terrorismo y al apoyo a todas las víctimas. Laura estaba emocionada, nerviosa: “No he podido dormir, desde que me mostró Rubio la fotografía estoy inquieta. No recordaba la imagen. No recuerdo al fotógrafo, pero Maider mi hija sí, aunque era muy chiquitita. ¿Tu crees que conseguiré que se reabra el sumario? Siempre me dijiste que se sabrá la verdad, que tenga paciencia y tesón. Ojala ahora sea la buena, la definitiva y a partir de este hilo podamos llegar a saber quien fue para que pague su culpa. Tu sabes muy bien que solo quiero justicia”.

Laura es mi amiga, tengo debilidad personal por ella, y la admiro. Es un ejemplo más de las víctimas del terrorismo, de los terrorismos, en España que jamás han reclamado venganza, pero que no están dispuestas a dejar de exigir memoria, dignidad y justicia. Y la merecen, sin duda. Laura no dejes de luchar por que se esclarezcan los hechos. Por más que a veces te cerque la fatiga. La venganza se condimenta en el infierno y no conduce a ningún sitio. La Justicia se administra aquí, y hay que confiar en ella.

Ya se sabe que cuando no se entierra un cadáver, éste camina errante y reaparece cuando menos se le espera. Incluso si le echas al mar, siempre regresa a tierra a buscarte. Hay algunos cadáveres aún sin enterrar en esta negra página de la Historia de España. La memoria ha sido removida en las últimas semanas por alguien que sabe mucho de lo sucedido, en un ejercicio que a algunos nos pareció irresponsable, además de insoportablemente cínico. Laura recuerda las palabras de Lord Halifax cuando dejó escrito que la esperanza es en general, mal guía, pero a la vez es una formidable compañera de viaje. No la pierdas. Tienes motivos para seguir luchando. Al final verás como no ha sido en balde. Hoy estás más cerca de la verdad, aunque ya sabemos que la verdad no existe, que sólo existen verdades.