La publicación en El País de los documentos de Wikileaks que dejan en cueros a la administración estadounidense y a buena parte de los más importantes líderes y gobiernos del mundo ha generado muchísimo movimiento entre bambalinas en los estados mayores de los dos principales partidos polítcos de España, PP y PSOE, que andan con el agua al cuello y no dejan de ponerle velas a todas las vírgenes para que pase la tormenta. Vaya tropa que tenemos en Ferraz y en Génova.

El PSOE, que en su día se llenó la boca con las críticas al Partido Popular, que participó en todas las movilizaciones que se hicieron en solidaridad con la familia del periodista JoséCouso, que jaleaba la apertura de diligencias en la Auidiencia Nacional para que el asesinato de Couso por el Ejército norteamericano no quedara impune, que hizo de este caso una de sus banderas en la campaña electoral, ha quedado en evidencia en un asunto que tiene indignadas a las bases y a la izquierda española, con bastante razón.

Ahora, gracias a Wikileaks y El País, hemos sabido que entre manifa y manifa, entre discursito y discursito, algunos inmorales dirigentes de este PSOE a la deriva maniobraban subrepticiamente para frenar la investigación de la Audiencia Nacional trabajando a favor de los intereses del imperio yankee al que tanto denostan en público, y, a la vista del desarrollo de los acontecimientos, tuvieron un éxito digno de mejor causa.

Carlos Hernández, periodista que entonces trabajaba para Antena 3, y que vivió en primera persona el asesinato de Couso, porque estaba alojado en el mismo Hotel Palestina de Bagdad el día que un tanque norteamericano disparó contra el cámara de Tele 5, ha creado en la red social Facebook un página censurando la actuación del Gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero y en la misma exige la dimisión de Cándido Conde Pumpido, fiscal general del estado, y critica en términos muy severos la actuación del Ejecutivo, muy especialmente de María Teresa Fernández de la Vega, entonces vicepresidente primera del Gobierno, y de Juan Fernando López Aguilar, ex ministro de Justicia. A todos estos nombres yo añadiría a Jesús Caldera, conspicuo ideólogo del zapaterismo que se ha puesto de perfil y permanece callado como un cobarde, cuando era quien más tiempo dedicó a manifestarse aquellos días en toda concentración que se convocaba al efecto.

Y que no vengan ahora con que el colega Carlos Hernández es un cualificado representante de la caverna. Recordemos que Carlos dejó Antena 3 para incorporarse la pasada legislatura como jefe de prensa nacional del PSOE con despacho en la calle Ferraz, puesto que desempeñó hasta que decidió mudarse a la jefatura de prensa de Paradores Nacionales.

¿Y qué hace el Partido Popular ante uno de los grandes escándalos de los últimos tiempos? ¿Cuantas iniciativas ha tomado en el ámbito político, en el Congreso de los Diputados, o en el penal, con actuaciones ante la jurisdicción competente, para que se esclarezca la verdad y los culpables del asesinato de un ciudadano español paguen su delito? Ninguna. Cero patatero. Los mñaximos responsables del PP se han puesto de perfil. Algunos de ellos sienten verguenza de este comportamiento, pero las elaboración e las listas electorales está en marcha, la llegada al poder que reparte tantas prebendas parace cada día más cerca y nadie quiere perder su sitio en el reparto de la cosa pública y los coches oficiales.

En los últimos tres día he podido hablar con cinco cualificados dirigentes del Partido Popular, y todos ellos han coincido en decirme, por supuesto off the record, es decir, para uitilizarlo sin citar a la fuente, que “sería una insensatez por nuestra parte profundizar en este asunto por tres motivos: porque cuando ocurrieron los hechos estábamos nosotros en el Gobierno, porque no consideramos conveniente para nuestros intereses ni para los intereses de España actuar de modo inconveniente para los intereses de los EEUU en este momento y en este caso y, por último, porque no sabemos qué mas cosas aparecen en los papeles de Wikileaks y en los que tiene El País y por lo tanto no podemos descartar que en los próximos días salgamos nosotros a relucir en algo que nos salìque, y este es terreno resbaladizo en el que es mejor permanecer con la boquita cerrada”.

Así están y así son las cosas. No hacía falta que llegara Wikileaks con sus papeles para saberlo, pero las intuiciones se han convertido en certezas. Este es el nivel de los líderes mundiales, así actúan los líderes de los partidos españoles, de este modo cumplen las leyes quienes las elaboran en el Parlamento, este es el respeto que sienten algunos políticos hacia las instituciones, hacia el Estado de Derecho y hacia los ciudadanos. Y después se quejan de que cada día haya más abstención y los ciudadanos censuren más a la casta. ¡¡¡Qué indecencia!!!

Imagen de previsualización de YouTube