Julian Assange, 39 años, fundador de Wikileaks, el hombre que trae locos a los servicios de información de todo el planeta, el tipo que ha revolucionado el universo de la información y ha excitado los celos de muchos periodistas y medios poco contemporáneos, permanecerá en prisión preventiva en Londres hasta el próximo día 14, fecha en la que se celebrará la vista del procedimiento penal que decidirá si es extraditado a Suecia, según decidió ayer el juez Howard Riddle, de la Corte de Westminster. Su señoría rechazó la petición de libertad bajo fianza formulada por Assange y alegó para justificar su decisión que existe riesgo de que el polémico hacker australiano se escape de las manos de la Justicia. Y eso que gentes como el director de cine Ken Loach, el periodista australiano John Pilger y otros conocidos personajes se ofrecieron a avalar esa fianza.

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Al fundador de Wikileaks le reclama la Justicia sueca por un cargo de retención, dos de acoso sexual y uno de violación, presuntamente cometidos el pasado mes de agosto. Según la fiscalía sueca, una tal Miss A. ha acusado a Assange de coerción ilegal el pasado 14 de agosto, argumentando que utilizó el peso de su cuerpo para inmovilizarla con intención sexual. La misma señora o señorita le acusa de acoso sexual por practicar el sexo sin condón en contra de su deseo de que lo empleara y existe un tercer cargo, consistente en que el 18 de agosto el acusado acosó deliberadamente a la misma mujer de una manera dirigida a violar su integridad sexual. El cuarto cargo se basa en la acusación de Miss W., una mujer diferente que acusa a Assange de haber mantenido relaciones sexuales con ella sin preservativo y mientras ella dormía. Según informaron a la agencia Efe medios angosajones que han tenido acceso a los documentos judiciales, ambas mujeres afirman que Assange no quiso utilizar el preservativo y luego se negó a hacerse las pruebas del Sida, lo cual en Suecia podría ser merecedor de sanción penal. La primera de las denunciantes había sido colaboradora del detenido en el pasado y la segunda le conoció en un seminario en Estocolmo.

El abogado británico de Assange, Mark Stephens, asegura que es un asunto muy raro porque la acusación presentada en agosto fue retirada en el mes de septiembre por la Fiscalía de Estocolmo, lugar en el que sucedieron los hechos, y después fue retomada por la Fiscalía de Goteborg, desconozco por qué motivo si no es allí donde se produjeron los encuentros del acusado con sus presuntas víctimas.

El caso me parece raro y sospechoso. La ambiguedad de las denunciantes me sorprende. ¿Fue sexo consentido? ¿Le dijo que se pusiera el condón, el se negó y pese a ello accedió a tener sexo con él? ¿Cómo la acosó el día 18 para violar su integridad sexual? Y la segunda denunciante, ¿estando dormida practica sexo? ¿se despertó de pronto y descubrió a Assange dentro de ella sin condón y en contra de su voluntad? No sé, de verdad, me suena todo raro. Y creo que en este tipo de delitos, tan odiosos, las cosas son o no son.

No reclamo para Assange nada que no reclame para cualquier otro ciudadano. Hablemos claro. Si este tipo, que no me resulta como persona nada simpático, violó a dos mujeres, o las forzó para mantener relaciones sexuales en contra de su voluntad, o las inmovilizó para mantener relaciones no deseadas, con condón o sin condón, debe ser condenado, sin más. Así de sencillo. No es admisible ese comportamiento en Suecia ni en ningún sitio. Pero el relato es confuso. Y Assange se ha convertido en un ciudadano peligroso para las autoridades de todo el mundo. Y los EEUU de Norteamérica tienen acreditada su capacidad de presión en todo el planeta para forzar las decisiones de los jueces al servicio de sus intereses y en contra de la Justicia. Y no sería Suecia el primer país que cede a esas presiones y vulnera la ley para perseguir a alguien por el mero hecho de ser un estorbo para el stablishment o para el poder político. Y eso no. Sería inadmisible que a partir de estas denuncias, que podrían ser falsas, se iniciara un procedimiento judicial que diera con los huesos de este australiano tan antipático en prisión por revelar los documentos clasificados que ha puesto en conocimiento de la comunidad internacional.

Pero quede claro que si se acredita que las acusaciones son ciertas y este hombre forzó o violó a esas dos mujeres debe ser condenado e ir a prisión. Assange no merece trato de favor en la misma medida que no puede ni debe ser perseguido injustamente.