Todo lo que estamos viviendo tras la penúltima “heroicidad” del tirano marroquí en el territorio invadido del Sahara Occidental es terrible. Pero la actuación del Gobierno español, si no fuera dramática, sería hasta cómica. El festival de barbaridades lo inició el ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, al decir que la masacre organizada por las tropas del sátrapa Mohamed VI y el trato recibido por los medios españoles eran un asunto que afectaba “al núcleo duro de la soberanía marroquí”. Toma ya. Buen estreno. Ni resoluciones de Naciones Unidas (quizá le suene eso a los juegos reunidos Geyper), ni Plan Baker (quizá le recuerde a la taladradora Black and Decker), ni txistus vascos. Reconocimiento de la soberanía marroquí cuando es bien sabido que Marruecos es un invasor de la ex colonia española.

Imagen de previsualización de YouTube

Después, en el festival de portavoces insolventes en que ha convertido Rodríguez Zapatero su Gobierno, salió a la palestra Alfredo Pérez Rubalcaba, la mano que mece la cuna según tantos, para hablar de la desproporcionada y delictivamente violenta actuación de las tropas de Mohamed VI calificándola como “los sucesos ocurridos en Marruecos”. En Marruecos, sí, como lo leen. Más reconocimiento de soberanía.

Trinidad Jiménez, la ministra de Exteriores que suspendió dos veces en su intento de acceder a la carrera diplomática, la militante de toda la vida que se cansó de acudir a manifas a hacerse las fotos con las pegatinas de apoyo al pueblo saharaui y al Polisario, ha andado muy ocupada de visita por varios países hispanoamericanos, regalando jamones a un Evo Morales ingresado en una clínica, por supuesto privada, y ha salido después a la palestra a defender la actuación de su Gobierno y apoyar la legalidad internacional. Bien. Muy en su sitio la “señorita Trini”, que diría el progre Alfonso Guerra.

Y ayer, Marcelino Iglesias, secretario de organización del PSOE, acreditó que o es de una incultura que asusta y tiene un desconocimiento de la historia reciente de España inadmisible en quien ocupa un cargo de esa responsabilidad, o simplemente está desbordado con tanta actividad con su pluriempleo. En la sede socialista de Ferraz dijo (ved el video): “No sabemos hasta donde ha llegado esta cuestión…No tenemos toda la información, no la tenemos nosotros y no la tiene ningún país. No es una cuestión bilateral. Entre vecinos y amigos hemos de ser capaces de decirnos la la verdad…España estuvo en el Sahara hasta los años 70, no se si 73 o 74, cuando se produjo la Marcha Verde”. Cuando lo ví, cuando lo escuché, casi me caigo de la silla.

Imagen de previsualización de YouTube

En un tono infantiloide, el bueno de Iglesias ha puesto la guinda. ¿Pero quienes nos gobiernan? ¿En qué manos estamos, Dios mío? ¿Cómo puede no saber Marcelino Iglesias que España salió del Sahara en 1975? ¿No lee los periódicos? ¿No se prepara siquiera las comparecencias ante los medios? Es un patinazo que le deja en ridículo. Y no me alegra, como puedan pensar algunos. No me alegra nada que en mi país ocupen puestos de responsabilidad personas que acreditan una insolvencia de este calibre. No me parece de recibo un Gobierno que acredita tal cantidad de disparates en tan poco tiempo en un asunto de tal envergadura. Somos el hazmerreir de las cancillerías de medio mundo.

Y por cierto, señor Marcelino Iglesias, ya que somos tan vecinos y amiguitos de Mohamed VI, ese Rey tan demócrata, tan simpático, con esas babuchas tan bonitas, ¿le han dicho ustedes la verdad a ese chico tan majo? ¿Le han dicho que el Sahara Occidental es un territorio invadido de hecho por su país? ¿Le han comentado que no nos parece bien a los españoles que masacre a ciudadanos inocentes? ¿Le han explicado que en las democracias a los periodistas se les deja trabajar para que pueda ser realidad el derecho de los ciuidadanos a recibir información? ¿No, verdad? Entonces, al menos, no nos tomen el pelo y aprendanse la lección antes de subirse a un estrado a dar una conferencia de prensa. Es lo menos que se les puede exigir, ¿no cree?

Y conste en acta que repruebo también, aunque no son equiparables, las actuaciones violentas que, según Marruecos, han protagonizado activistas saharauis durante el desmantelamiento del campamento en el Sahara Occidental. Especialmente repulsiva me parece la imagen distribuida ayer por el Ministerio de Interior marroquí de un joven orinando encima del cadáver de un policía del Ejército de Mohamed VI.