Leire Pajin acredita con frecuencia lo que yo considero una formidable deficiencia en su formación, o si lo prefieren, una acreditada insolvencia intelectual. Es un ejemplo palmario de hasta qué punto es urgente acometer como una cuestión de Estado la modificación de nuestro sistema educativo. Al margen de no saber pronunciar la palabra cónyuge (lo cual permite pensar que no sabe lo que significa), no tiene los mínimos conocimientos exigibles a un ministro respecto a lo que son los derechos y deberes recogidos por nuestra Constitución. Ayer presentó una iniciativa confusa, apelando a términos jurídicos insoportablemente imprecisos, respecto a una presunta modificación del Código Civil para retirar automáticamente la custodia a los hombres que se se vean imputados en cualquier delito de violencia de género. Un disparate y un error que supone un paso más de este Gobierno en la línea de criminalizar a los varones por el mero hecho de serlo. A eso es a lo que algunos y algunas llaman feminismo.

El Código penal vigente ya incluye artículos que posibilitan la retirada cautelar de la custodia de los hijos a presuntos maltratadores. Y esos tipos penales se aplican cada día hasta el punto de que más de 11.000 hombres han perdido la custodia de sus hijos en aplicación de esos preceptos legales. Lo que pretende hacer la señora ministra conculca el principio constitucional de presunción de inocencia y tendría efectos imprevisibles y muy dañinos en los procesos de separación, ya que parece evidente que generaría un aumento disparado de denuncias falsas por malos tratos para garantizarse las mujeres la custodia en aplicación de la ley.

Retirar la custodia, al hombre o a la mujer, sin que exista sentencia judicial, es un disparate y vulnera derechos fundamentales y elementales. No supone ninguna garantía para los niños ni para las madres. Estamos ante un ejercicio más de carácter propagandístico del equipo gubernamental de José Luis Rodríguez Zapatero. Y este es un asunto muy serio como para andar con campañitas para recuperar el voto de la izquierda.

En todo lo relacionado con los matrimonios y los hijos la prioridad debe ser tener bien presente a los niños, cuidar de sus derechos, protegerles y no posibilitar que sean objeto y parte de los conflictos entre los padres. Nuestra legislación penal ya contempla demasiados preceptos que castigan al varón y que contemplan penas distintas para el mismo delito diferenciando por razón de sexo, en función de que el condenado sea hombre o mujer, como para complicar mas las cosas.

Ante la ley no debe haber hombres y mujeres, heterosexuales u homosexuales, blancos o negros, católicos o mahometanos….. Ante la ley, en los países democráticos, sólo hay ciudadanos libres que tienen los mismos derechos y las mismas obligaciones, y que deben ser tratados por igual. Y en los conflictos legales en los que hay niños de por medio, lo primero que hay que proteger, por encima de todo, son los derechos y los intereses de estos. Al menos esto es lo que dice nuestra Constitución.

La señor Pajín debiera reforzar sus conocimientos de Lengua, sintaxis y ortografía, pero sobre todo debiera dejar de hacer demagogia barata y electoralismo cutre con asuntos tan importantes, tan serios y tan graves como la violencia de género, que no admiten bromas y a los que perjudican políticos tan insolventes.