Las elecciones autonómicas que se van a celebrar el próximo domingo en Cataluña amenazan con ser el principio del final de la hegemonía socialista en España. Salvo que el recuento de los votos arroje una sorpresa en la que no confía ni el más optimista de los dirigentes socialistas, tras la derrota del domingo las cosas no van a ser igual, no solo en Cataluña, sino tampoco en España. Porque, según coinciden todos los analistas, esta va a ser la primera de muchas derrotas trascendentes que se van a repetir en las municipales y autonómicas de mayo. Los cuarteles generales del zapaterismo están tan alerta como deprimidos e improvisan cada día en la búsqueda de un bálsamo para curar una herida que cada día empeora.

Junto al más que previsible aumento de la abstención, que va a fragmentar mucho la representación parlamentaria, hay varios hechos que todo el mundo da por descontados respecto a lo que va a suceder el domingo: a saber, que el tripartito está muerto; que el socialismo catalán va a retroceder tres décadas con peores resultados que los obtenidos en su día por Obiols; que Artur Mas va a ganar y, esta vez sí, va a gobernar, ya veremos cómo y con quien; el PP puede tener un papel decisivo en la formación del Gobierno; el independentismo, fracturado, va a perder peso e influencia, y como consecuencia de la división, previsiblemente radicalizará su discurso aún más; el socialismo se aproxima a un desierto en Cataluña del que veremos cómo sale con vida, y no digamos si en mayo pierde, entre otras cosas, la alcaldía de Barcelona, cosa hoy más que probable; los partidos con el voto más fidelizado o movilizado son CiU, PP e ICV, mientras que las formaciones con los fieles más desmovilizados son los socialistas, Ciutadans y Esquerra. Y las sedes de los partidos muy atentas a lo que pase con Laporta en Barcelona, donde por un quítame allá esos votos puede quedarse en cero u obtener tres escaños a costa de CiU, PSC y PP.

De modo para mí asombroso, la campaña, centrada en asuntos relacionados con la crisis económica, ha hurtado del debate uno de los grandes asuntos que afectan a los ciudadanos, la corrupción, que se ha diseminado transversalmente afectando en diferentes casos a CiU, PSC y Esquerra con el silencio cómplice del resto de los partidos. Y ese silencio, con la complicidad también de unos medios de comunicación en su mayoría asilvestrados por intereses económicos, ha posibilitado una campaña pobrísima en la que uno de los argumentos esenciales para movilizar a los ciudadanos ha sido estimularles recurriendo a zafios mensajes con carga sexual cutre, antigua, escasamente original y repulsivamente casposa. El último ejemplo, a sumar a los que comenté la semana pasada, el bochornoso video de la actriz porno María Lapiedra en paños menores cantando una canción de apoyo a Laporta acostada en una senyera en lugares emblemáticos de Madrid como el Bernabéu o Cibeles.

Imagen de previsualización de YouTube

Es muy probable que Artur Mas gobierne con una mayoría relativa apoyada en momentos concretos por un PP que no va a tener más remedio que apoyar a cambio de nada, porque es nada lo que CiU le va a ofrecer de salida, esperando un año hasta las generales de 2012 en las que, en función del resultado, tomará sus decisiones. Es evidente que Mas tiene claro como el agua que su aliado debe ser quien consiga formar Gobierno en España, lección bien aprendida del pujolismo reencarnado, entre otros, en un Oriol Pujol cada día más influyente.

Mas, tras ganar dos elecciones y no poder gobernar, tiene bien aprendida la lección. Ha moderado su discurso y no se cansa de repetir que el eje de su política va a ser la economía, dejando en segundo plano el afán identitario que tanto daño a hecho al tripartito y, sobre todo, a Cataluña y los catalanes. El líder de CiU insiste en reiterar que mientras él sea president, no convocará un referéndum sobre la independencia porque no tiene duda de que “supondría dividir Cataluña y a los catalanes”.

CiU va a centrar su pelea con Madrid en la reivindicación del pacto fiscal a la vasca, del concierto económico, esa fórmula que los constituyentes dieron por buena y que ahora los catalanes van a reivindicar sin cesar dándole un perfil político como reacción a la sentencia del Constitucional. Mas y sus muchachos van a pedir la modificación de la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas de 1980. Van a reclamar una cesión de tributos, la gestión de todos los impuestos, una agencia tributaria propia y pretenden pactar una moratoria para establecer el cupo, pero con plazo fijo. Aunque la evolución de una economía que no mejora condicionará a todos los partidos, a día de hoy cualquier acuerdo tras las generales de 2012 con CiU pasará por la aceptación de estas condiciones. Que se prepare el PP de Mariano Rajoy porque esto es lo que hay, y si los rezos de Mas y el resto de la parroquia convergente son escuchados y el PP no gana con mayoría absoluta, le espera una CiU moderada respecto a cuestiones relacionadas con soberanía territorial, pero radical en las reivindicaciones económicas.

Esto es lo que hay. Hagan juego, si quieren. El domingo no se ventilan muchas cosas sólo los catalanes, nos las jugamos todos los españoles, porque lo que suceda en estas autonómicas catalanas tendrá consecuencias aún imprevisibles en la política nacional. Para empezar, puede condicionar algunas cosas de cara a las municipales y autonómicas de mayo. Esto lo saben muy bien sobre todo en las sedes de Ferraz y Génova quienes trabajan ya en la elaboración de las listas electorales.


PS1.– El demoledor manifiesto que los empresarios más importantes de España, pastoreados por Eduardo Serra, hicieron llegar al Rey, del que ayer nos hablaba Jesús Cacho, y que están ignorando por ahora los medios de comunicación tradicionales, ha cabreado muchísimo a José Luis Rodríguez Zapatero y a los máximos dirigentes socialistas. El presidente y su staff no se refieren tanto al fondo del documento, que también, sino más bien a las formas, y hablan respecto a algunos de “traición”, y han llegado a decir que es “irresponsable” tratar de meter al Rey en la contienda política cuando el papel que le reserva la Constitución es de moderador. Aunque envuelta en una pátina de academicismo y presentada a través de la Fundación Everis, la “Declaración Transforma España” va a traer cola. El Rey conoció el contenido del texto antes de aceptar recibir la semana pasada a una representación de los firmantes. Conocido por el Rey, el documento ha sido enviado después al Gobierno, al presidente del Congreso y a todos los partidos con representación parlamentaria. Entre los 61 firmantes está la flor y nata de los más ricos de España. A saber Juan Abelló,  César Alierta,  Miguel Antoñanzas, Felipe Benjumea, Santiago Bergareche, Antonio Brufau, Jaime Castellanos, Diego del Alcázar, José Manuel Entrecanales, Baldomero Falcones, Pablo Isla, José Manuel Lara, Tomás Pascual, Ignacio Polanco, Borja Prado, Juan Roig, Alfredo Sáenz, Ignacio Sánchez Galán, José Ignacio Goirigolzarri y José Angel Sánchez Asiaín. ¿Por qué no están Emilio Botín, Florentino Pérez y algún otro?


PS2.- José Blanco, tras la remodelación gubernamental, se está centrando en el trabajo de su Ministerio de Fomento y en tutelar la actividad de Marcelino Iglesias en el seno del partido. Alguno de sus fieles ha comentado en privado: “Pepe está feliz, y sonríe mucho viendo a Rubalcaba de gran jefe. Y más que se va a reir. Ahora su papel es ponerse de perfil. Alfredo se va a pegar una galleta de no te menees y ya veremos donde termina el que muchos ignorantes han calificado de sucesor. Como mucho será el administrador de los despojos”. Como lo leen.


Ver el original en elconfidencial.com »