Las  primarias socialistas de Madrid nos han dejado un paisaje político apasionante. El esfuerzo de vencidos y vencedores por trasladar a la opinión pública el mensaje de que “aquí no ha pasado nada” “y somos una piña” es baldío. Han sucedido muchas cosas, pero la de más fuste político es sin duda la piña, o mejor, el piñazo que se ha metido el presidente del Gobierno. Han pasado muchas cosas y más que van a pasar.

Desde el domingo hasta hoy he podido hablar extensamente, entre otros, con una persona del entorno más próximo al presidente, con tres dirigentes cercanos a Tomás Gómez, , con dos miembros del equipo de Trinidad Jiménez y con dos ministros del Gobierno. Hacía tiempo que no escuchaba palabras más gruesas entre compañeros de partido. Sólo los más viejos del lugar recuerdan alguna sima tan honda en el seno de la familia socialista.

El presidente Rodríguez Zapatero se aísla lo que puede y trata de centrarse en los asuntos económicos y en los esfuerzos por salir de la crisis, pero en sus filas se libra una gran batalla política y todo el mundo mueve sus piezas. Tomás Gómez ha infligido una severa derrota al Gobierno de su partido. No en vano, además de ZP, nada menos que José Blanco, Alfredo Pérez Rubalcaba y sobre todo Trinidad Jiménez estaban en primera línea y todos ellos son los responsables de la derrota, y son decenas los militantes y dirigentes que desean que paguen la factura. Y la más que previsible derrota en las catalanas del 28 de noviembre, y las previsibles derrotas en otras plazas importantes en las municipales y autonómicas de mayo  complicará más aún las cosas. Y Jaime Lissavetzky atrapado como cabeza de cartel de unas municipales de las que desearía salir corriendo.

“VAMOS A IR A POR VOSOTROS”

José Luis Lobo y Alberto Mendoza describían aquí en ElConfidencial.com la “trifulca” organizada el pasado lunes en la Comisión Permanente del PSOE y adelantaban algunos detalles. Aquí van más. Elena Valenciano, secretaria de Política Internacional llegó a decirle a Tomás Gómez: “Esto no va a quedar así”, siguiendo la estela de Rubalcaba en plena campaña. Antonio Hernando, secretario de Política Municipal (“e hijo político del inefable Balbás, como recuerdan los partidarios de Gómez) )le espetó al eufórico triunfador de las primarias: “¿Qué quieres,, que nos vayamos? Pues no, no nos vamos a ir, pero si que vamos a ir a por vosotros”. Uno de los asistentes a la reunión me explicaba que se respiró “una agresividad impresionante, una beligerancia que no recordaba, una agresividad verbal que evidencia una crisis profunda”. Y después de la reunión, Gómez tuvo que escuchar en un pasillo una frase de este tenor: “Y cuando te gane  Aguirre a ver cómo lo explicas amigo, ahí te esperamos y ahí te queremos ver”.

Una de los dirigentes que trató de aplicar un poco de mesura y serenidad al conflicto me explicaba que está tan enconado el asunto que Gómez y su equipo no estaban dispuestos siquiera, a pesar del parole, parole, parole oficial, a admitir a Trinidad Jiménez en el equipo del ganador: “Trinidad no quiere, pero el domingo hubo quien intentó buscar una salida por ese camino y la respuesta que encontramos fue radical. Nos dijeron que Tomás no se lo va a pedir y que lo pidiera ella, y entonces lo estudiarían”.

El paisaje después de la batalla perdida por el presidente y el aparato federal del PSOE es complejo. Ahora el conflicto inminente, que ya ha surgido, es el que genera la elaboración de las listas electorales de Madrid. Tomás Gómez tiene claro que “un 48% no va a imponerle a un 52% a nadie en ninguna lista. Por ahí no vamos a pasar”. Incluso en el entorno de Gómez hay quien le calienta la cabeza al ex alcalde de Parla tratando de convencerle de que diseñe toda su estrategia con el objetivo de tratar de desbancar a Rodríguez Zapatero del cartel electoral del PSOE para las generales del 2012, un objetivo a día de hoy irrealizable, pero recuerdan quienes le animan a esa pelea que “ZP no imaginaba cuando se presentó a las primarias que podía ganarlas”.

LAS CONSECUENCIAS PUEDEN SER NEFASTAS

Y quienes después de la derrota reclaman su presencia por ese 48% de votos obtenidos han comenzado ya, incluso, a moverse orgánicamente y no descartan organizarse como corriente formal dentro del partido para hacerle la vida imposible al ganador.

En el seno del partido y el Gobierno algunos tratan de hacer de la necesidad virtud para pacificar las aguas internas, pero por ahora se han esforzado en vano. “Hay que echarle mucho agua al vino. Debemos tener paciencia y no cansarnos de trasladar mensajes de unidad. O esto se enfría o las consecuencias pueden ser nefastas”.

El paisaje después de la batalla es propio de un fresco del Goya más negro. Quién sabe si a la vista del desarrollo de los acontecimientos, y pese a la gasolina que le acaba de proporcionar a Rodríguez Zapatero el PNV gracias a su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado, no sea certero parafrasear al general Eisenhower cuando respondió al general Juin tras el paso del Rin: “The worst is still to come…” (Lo peor está por llegar)


PS 1.- Estupendo cabreo en el CNI con el Gobierno tras el enésimo incidente con la República Bolivariana de Venezuela del Gorila Rojo a costa del apoyo que presta en su territorio a los terroristas de ETA. “Lo habíamos avisado. O no se enteran o no se quieren enterar. O se emplea a fondo el Gobierno en resolverlo o el Gobierno se arrepentirá. Pero no es por falta de información. Nosotros no queremos quedar como unos pardillos que no nos enteramos de qué va la fiesta”.


PS 2.- En Cataluña los dirigentes independentistas temen que muchos de sus simpatizantes se abstengan en las elecciones del 28 de noviembre como consecuencia del exceso de siglas. Y creen que Jan Laporta está haciendo mucho daño a la causa con sus “payasadas” constantes.


PS 3.-. El PP intensifica su interés y sus gestiones para tratar de llegar a las municipales y autonómicas de mayo con un acuerdo de ámbito nacional con la UPyD de Rosa Díez que alcance también a las generales de, previsiblemente 2012. Quieren evitar sustos en CCAA clave donde pueden necesitar de acuerdos para gobernar, por ejemplo en Madrid.


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