La confrontación interna que se libra en los predios socialistas madrileños es de alto nivel. Los cuarteles generales de ambos candidatos siguen preparando las votaciones una vez terminado el proceso de captación de avales, primera batalla victoriosa de Tomás Gómez frente a Trinidad Jiménez en esta guerra en la que quien es objeto de la atención de todos es el propio presidente Rodríguez Zapatero.

Pero como ambos candidatos saben que, gane quien gane, el vencedor se va a presentar a unas elecciones autonómicas que no tiene posibilidad alguna de ganar, la clave política de fondo está sin duda en saber que harán Trinidad o Tomás, Tomás o Trinidad, cuando derrotados por Esperanza Aguirre, su mayor éxito pueda ser obtener tantos votos como para evitar que la lideresa popular no obtenga mayoría absoluta. Política ficción, sí, pero los apartos de los partidos libran batallas apriorísticas en las que muchos se dejan jirones que nunca recuperan.

Este escenario, nada descartable, en el que Esperanza Aguirre lidere la lista más votada, pero sin mayoría absoluta, es el que puede generar una situación de máxima tensión política no sólo en el ámbito de la Comunidad de Madrid, sino nacional. Y podría encrespar más aún las siempre difíciles relaciones entre el PP y el PSOE.

El pasado sábado Trinidad Jiménez en La Noria de Tele 5 no quiso responderme, por más que lo intenté, a la pregunta de si en ese supuesto, y con tal de evitar que gobierne Esperanza Aguirre, ella estaría dispuesta a posibilitar que gobernara la tercera lista más votada. ¿Por qué esa cerrazón de Trinidad, comentada desde entonces en todos los cenáculos políticos? Por una razón tan sencilla como para muchos incomprensible. Porque si sucediera, y no es imposible, que la UPyD de Rosa Díez fuera la tercera lista más votada, Trinidad está decidida, por convicción y por ordenes superiores, a no cerrar pacto alguno con la ex compañera de partido. Roma no paga traidores, dicen en Ferraz.

Trinidad sí estaría dispuesta a pactar con Izquierda Unida, tratando de convencer a esta formación de que le votaran a ella como presidenta, pero dispuesta en el fondo a hacer presidente al candidato de IU (previo cierre de un pacto de gobierno muy blindado) si esa fuera la última solución para evitar que Esperanza Aguirre gobernara. Así, como lo leen.

Pero las cosas no siempre son como uno desea. Cayo Lara, líder de IU, y sus muchachos de Madrid, no quieren saber nada a día de hoy del PSOE, y ni a cambio de la presidencia, en el supuesto de recibir esa oferta, estarían dispuestos a ese pacto. Un dirigente próximo a Cayo Lara y Gregorio Gordo, coordinador general de Madrid, me decía el pasado lunes junto al Congreso de los Diputados: “Estos chicos del PSOE tienen que purgar un poquito el daño que nos han hecho. Si quieren gobernar en Madrid, que ganen. Y si no, que pacten con Rosa, o con el PP, que en el fondo es con quien más coinciden en sus políticas, sí, los que parecen sus socios naturales”.

¿Y Gómez, qué piensa Gómez del asunto?. En este supuesto de política ficción, difícil pero no imposible, Tomás Gómez asumiría lo que la dirección nacional del partido le dijera, y sabe que en Ferraz no quieren saber nada de Rosa Díez. Uno de los hombres del equipo de Gómez me aseguró el martes antes del Real Madrid-Español del Bernabéu: “Tomás no tendría problema en pactar con Rosa, pero no desobedecería una instrucción de Ferraz. Lo importante sería evitar que Esperanza Aguirre volviera a la presidencia. Y si la única fórmula fuera esa, la militancia socialista no entendería que por no pactar con Rosa no lo hiciéramos posible. Hay mucho egoísmo y poca visión de futuro en la política española y madrileña”.

A todo esto, Esperanza Aguirre, según me explicaba uno de sus fieles por teléfono el lunes por la mañana, “se frota las manos” y asiste “como espectadora muda” a la batalla interna socialista y califica de insólito que los resúmenes de prensa de la entrevista a Trinidad Jiménez en La Noria de Telecinco no incluyan su respuesta a la pregunta de si pactaría con Rosa Díez, cuando considera “que es lo único de verdad importante, porque gane el que gane las primarias sabe que las elecciones las voy a ganar yo”. De aquí a entonces pueden suceder muchas cosas. Incluso que a ZP y sus muchachos les entre un ataque de cordura. Pero así están las cosas al día de hoy.

PS 1.-  Cristina Garmendia, ministra de Ciencia e Innovación, ya le ha dicho al presidente que quiere abandonar el Gobierno en la inminente crisis que hará ZP en octubre, como adelantó en exclusiva EL CONFIDENCIAL.  Bien, pues el lunes en el desayuno informativo del Fórum Europa, cuando le pregunté si dimitiría en caso de que el presidente tratara de forzarla a continuar, respondió lacónica y me da que algo molesta: “Respetaré siempre la decisión que adopte el presidente del Gobierno”.  Conclusión primera: no desmintió que lo publicado en esta casa fuera cierto, porque lo es. Conclusión segunda: tiene decidido irse y no quiere dar un paso que pueda llevar a ZP a plantearse que ella continúe, porque está loca por regresar a la actividad privada cuanto antes.

PS 2.- Formidable cabreo, cósmico y masivo, con María Ángeles López de Celis, ex secretaria de Presidencia del Gobierno desde 1977 hasta hace bien poco, por el libro “Los presidentes en zapatillas” (Espasa), del que El Mundo publicaba un sabroso adelanto el pasado domingo. He podido hablar lunes y martes con personas de los equipos de los cinco presidentes con los que ha trabajado, Suárez, Calvo Sotelo, González, Aznar y Rodríguez Zapatero, y los calificativos más generosos que han empleado ha sido “traidora” e “impresentable”. Pero quien más molesta está, me cuentan, es Ana Botella, de quien traza un perfil de metomeentodo que no le ha gustado nada y a quien ha dejado en mal lugar al describir que es la única esposa de presidente que puso patas arriba la decoración de Moncloa. Todos los consultados coinciden en calificar de “inaceptable, desleal y muy poco serio” escribir un libro así después de trabajar treinta y tres años en un puesto de máxima confianza. “Sólo le falta ir a Donde Estas Corazón”, me comentaban, “para rematar la faena”.

PS 3.- El espectáculo que han dado el Real Madrid, Florentino Pérez y José Mourinho con el culebrón de si The special one se iba dos semanas a currar como seleccionador de Portugal tendrá sus consecuencias. La cosa es que, conocedor de las intenciones de la Federación de su país, Mourinho le pidió a Florentino que aceptara este paripé: ellos vienen; me lo piden; yo digo que sí, porque filtrado el interés en Portugal si digo que no, jamás podría volver a mi país sin que me insultaran; entonces te preguntan a ti, y dices que no; Y así se zanja el asunto sin mal para ninguno. Florentino aceptó la propuesta. Y por el camino algunos se han ido de la boca, otros no han cumplido su palabra y se ha liado parda de modo que todas las partes han salido trasquiladas, sobre todo la imagen del Real Madrid. Y todos los implicados en el asunto saben quién no ha cumplido  su parte del trato. Entre listos, ya se sabe, el más listo se la lleva. Y los demás, claro, se la guardan. Y la vida es larga, sobre todo en esos ambientes.

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