Leo en la portada del diario EXPANSION una noticia formidable. Cuenta el diario económico que los liberados sindicales le cuestan a las empresas 250 millones de euros al año. En las empresas españolas hay 4.127 liberados. Las horas sindicales empleadas en la jornada laboral son 7.247.790. En España hay 290.000 delegados sindicales. http://www.expansion.com/2010/03/07/economia-politica/1267999576.html. Conviene recordar que los dos sindicatos mayoritarios se financian nada más y nada menos que en un 80% de dinero público, es decir, de dinero procedente del bolsillo de todos los españoles, sean simpatizantes o no de esos sindicatos. Y que los representantes sindicales no pueden ser despedidos de las empresas más que en circunstancias practicamente imposibles.

Tengo una propuesta concreta: ¿Por qué no se modifica el sistema de financiación y empiezan a recibir de dinero público el que cada ciudadano quiera concederles? El camino sería el mismo que se utiliza con la Iglesia católica. El que quiera financiar a los sindicatos pone una cruz en su declaración de la renta. El que no quiera no la pone. Y para los malpensados, claro que yo no la pondría, como no la pongo para la Iglesia. Basta ya de mamandurria (sueldo que se disfruta sin merecerlo, sinecura, ganga permanente, según el diccionario de la Real Academia)