Vayan por delante dos cosas. Una, que ahora que tiene el viento en contra, no escondo que soy amigo de Imanol Arias, y no siento vergüenza por ello. Ninguna. La otra, que si ha actuado incorrectamente con el asunto de Panamá, o con cualquier otro, la Ley debe aplicársele como a cualquier otro, ni más, ni menos. Y apunta a que algunas cosas no las ha hecho bien. Sentada la introducción, no me sumo al coro de demagogos que sacan los pies del tiesto con él y los esconden con los de su cuerda, y menos aún a la vergüenza de los mandamases de Hacienda, que cada día se superan en su estulticia y su maldad insoportable y partidista.

Hay un cabreo sordo en el cuerpo de inspectores y técnicos con la decisión de sus jefes de que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), adscrita al Ministerio confiscatorio, se dirigiera al Consejo de RTVE censurando el comportamiento de Imanol y Ana Duato y advirtiendo de que supondría un mal ejemplo ético que siguieran trabajando en la televisión pública, es decir, sugiriendo la no renovación de Cuéntame en plena fase de negociaciones de la productora con la cadena.

¿A cuento de qué Hacienda se dedica a dar lecciones de moral y sugerir a la televisión pública con quién debe y con quién no debe trabajar? ¿Quién le ha dado vela en ese entierro? ¿Por qué no han actuado antes de igual manera con otras personas que ocupan escaparate en RTVE y que han tenido problemas con Hacienda y otros más graves?. ¿Va a sugerir al Consejo de Administración de RTVE que se impida la presencia en ningún programa de futbolistas, cantantes, políticos, abogados, periodistas y demás personal que desfila por los platós de la pública y de las privadas y que ha tenido problemas con Hacienda? ¿Le ha recomendado Montoro a RTVE que se abstenga de dar cancha a ningún dirigente del PP, ejemplo nefasto porque es un partido con severos problemas con Hacienda y con la Justicia Penal que ha tenido durante muchos años una doble contabilidad y que pagó las obras de su sede de la calle Génova con dinero negro?

Este Ministerio de Cristóbal Montoro, y de Mariano Rajoy, va a pasar a la historia por las barbaridades que han perpetrado, empleando la hacienda Pública como arma partidista contra discrepantes y adversarios, y contra quienes han mantenido posiciones críticas con el Gobierno, filtrando información confidencial cuando les ha venido en gana, avisando cámaras de televisión para grabar operaciones disparatadas y empleando la Agencia Tributaria como una herramienta al servicio de los intereses del partido del Gobierno. Por no decir nada de las abusivas subidas de impuestos que en muchos casos rozan lo confiscatorio, siempre reventando a las clases medias. Y por no añadir más a lo ya escrito sobre la amnistía fiscal de la vergüenza. O de las inspecciones y paralelas que han reventado la vida a tantos que ganarán sus juicios dentro de 5 o 6 años, cuando Montoro y Rajoy estén ya retirados con el riñón cubierto, quizá trabajando en algún despachito influyente, y el estado deba devolverles lo que es suyo y Montoro y Rajoy les quitaron ilegalmente. Pero largo me lo fiais. Claro.

Una cosa son los medios de comunicación, los analistas, los comentaristas, los ciudadanos que conforman su opinión, y otra cosa diferente es el Gobierno. ¿Cómo es posible que el Ministerio de Hacienda tome partido, de por condenados a Imanol Arias y Ana Duato, trate de impedir que trabajen en la televisión pública y no suceda nada?

El comité ad hoc tiene aprobada la renovación de Cuéntame. La decisión final está pendiente de la aprobación del Consejo de Administración. No irá probablemente al de mañana, sino al de junio. Espero que decidan con criterios profesionales, no políticos, y espero que no sean Montoro y sus fieles servidores quienes adopten la decisión, porque no les compete. Y lo mismo esperan buena parte de los inspectores y técnicos de Hacienda, avergonzados del comportamiento de su jefe. Si Imanol y Duato han hecho algo mal, que asuman toda su responsabilidad. Pero que Hacienda se ocupe de lo suyo. O que trate a todos por igual, aunque Montoro y Rajoy no sepan lo que es esto, porque no es lo suyo.