Andan partidos y periodistas enzarzados en dimes, diretes y anuncios vacuos con el abandono de la política de Manuel Chaves y José Antonio Griñán. No es la investidura de Susana Díaz lo grave entre las muchas cosas que suceden en Andalucía. Y me da la sensación que los partidos viejos han perdido el norte definitivamente y que los nuevos andan entre perdidos en la bisoñez y el populismo y dubitativos con las consecuencias de sus actos de cara a las generales que se celebrarán cuando quiera Rajoy.

La cosa estaba en Andalucía en que ni uno ni otro daban el paso. Pero A Susana Díaz le sale mal el adelanto electoral y tras ser la más votada en su derrota, necesita algún apoyo para no tener que disolver de nuevo y convocar otras elecciones. Ciudadanos y Podemos se ponen estupendos y, entre otras cosas, exigen, para posibilitar que gobierne el PSA, que ambos ex presidentes sean liquidados políticamente. Ni Susana Díaz se atreve con Griñán ni Pedro Sánchez con Chaves. Griñán cede y anuncia que se va, pero es mentira, porque no iba a poder seguir en el Senado en ningún caso a la vista de que no le iban a proponer en el cupo autonómico. Chaves dice que Griñán haga lo que quiera, que el sigue en su escaño del Congreso, y horas después anuncia en Chez Cebrián que no se presentará a las generales y no continuará como diputado porque está cansado y deja la política. Pero aclara que no se va por el escándalo de los ERE, que no ha recibido presiones y que no está afectado por ningún escándalo. Podemos dice que gracias a ellos se van a ir los dos, lo cual es una risa. Y Ciudadanos se felicita de que se vaya Griñán, pero que lo de Chaves lo quiere por escrito.

Parece una broma, pero es lo que hay. Allá Ciudadanos si acepta esta coña marinera. Primero, me parece quizá la menos importante de las peticiones que han hecho. Incongruente además con aceptar que presida el Parlamento andaluz un señor que fue sancionado por la Audiencia Nacional y expedientado por el Banco de España por la quiebra de Cajasur. No era suficiente con esta broma de renunciar al final de la legislatura sin asumir responsabilidad alguna. Es lamentable, vergonzoso, que los responsables políticos de la trama corrupta más inmensa conocida en España, una maquinaria de robo sistematizado del dinero destinado a los parados, se vayan porque acaban el trayecto y encima nos lo vendan como una concesión a la limpieza. Y es decepcionante que Ciudadanos compre esta mercancía averiada.

No tengo duda de que Chaves y Griñán no se llevaron un duro a su bolsillo del latrocinio de los ERE. Incluso puede que penalmente no tengan responsabilidad, o sí, no lo se, no soy jurista. Pero es indiscutible que los dos ex presidentes ampararon durante diez años a esta trama de delincuentes. No tiene un pase que o no se enteraran o se enteraran y miraran por otro lado. Si no se enteraron, su obscena ineptitud les inhabilitaba hace años para seguir en la política. Si miraron para otro lado son cómplices al menos morales y políticos de los delincuentes. Y no se van asumiendo responsabilidad alguna. Nos montan este teatro de bajarse del tren cuando la máquina está a punto de tocar el freno en la estación término.

Los hechos acreditan que no hay verdadera voluntad de renovación, de regeneración, de cambio a fondo de lo que había, y solo hay táctica política de tercera regional para conseguir que Susana Díaz pueda ser elegida presidenta. O sea, más de lo mismo. No se aprenden la lección. Y sería decepcionante que a las primeras de cambio a Ciudadanos se la metieran doblada.