Esta imagen de la NASA me ha cautivado. Advierten que se han registrado dos erupciones solares que podrían afectar a las comunicaciones. A mí la foto me ha cautivado. Y me ha inspirado calor, pasión, y una mirada. Sí, una mirada. La he soñado en un rostro alegre como un látigo, triste en alegría de quien vence a la derrota, racial y radical. Cruce de caminos. Nada fingida. Con unos pómulos marcados, rompeolas y salvavidas de mi mirada profunda. Y el rostro acariciado por unas manos cargadas de biografía. Y la mirada, pirómana, honda, en la que arden todos los sentidos.  Ya se sabe que en cada mirada se aloja un peligro y que la mirada necesita de la imaginación para sentir lo que observa. Y he visto en esa erupción del sol una mirada trepanada de dolor, de placer, de horror, de éxtasis, de gracia y desgracia. De ojos que han visto el mundo. Ojos de mujer de raíces.

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