Ha cundido entre cierto personal de Twitter una pequeña ola de críticas, trufada con insultos gruesos e inaceptables, hacia decenas de periodistas que hemos viajado a Brasil tres días, invitados por Iberdrola, a presenciar en directo el debut de España frente a Holanda en el Mundial. Vaya por delante que a quienes han criticado con dureza pero en términos correctos les agradezco la crítica y el interés por el asunto. Y a ellos va dirigido este texto con algún dato para la reflexión. Pero a la recua de mamarrachos, buena parte de ellos anónimos y con escasos seguidores, que han inundado su cuenta y las nuestras de insultos, descalificaciones, injurias y calumnias (delincuentes, vendidos, la Gürtel mediática, lacayos de Iberdrola, la otra casta, siervos del poder, etc…), va mi desprecio más absoluto. Y una vez más, que pierdan toda esperanza, como Dante a las puertas del infierno, de recibir una respuesta mía. Y un dato. Quienes desde la libertad de opinión nos, o me han criticado, una precisión: sepan que algunos de los anónimos que lanzan esas descalificaciones intolerables lo hacen escondidos porque sirven a intereses económicos que no confiesan, pero que conozco. O sea, que no son críticas desde la buena intención, sino desde el interés de negocio. A quienes me han criticado educadamente, y para la reflexión común, unos datos:

– Iberdrola, una empresa privada, es patrocinadora de la Selección Española de Fútbol. En uso de su derecho, y desde la libertad, invita habitualmente a periodistas a algunos partidos de España. La mayoría de esos periodistas no escriben casi nunca de cuestiones relacionadas con su negocio. Lo que pretenden es que comunicadores de diferentes medios conozcan de primera mano el acontecimiento al que han aportado su patrocinio para obtener un retorno a su inversión. No pide nada a cambio, no induce a que nadie escriba nada concreto. Incluso no piden que opines o escribas. Solo desean que si vas a hacerlo lo hagas de primera mano, no por referencias. Desea que conozcan lo que sucede, que sean testigos directos de un acontecimiento relevante para conformar su propio criterio. Y para ello, nos han pagado un viaje en un vuelo charter, tres noches de hotel y la entrada al partido. Esto lo hacen todas las grandes empresas del mundo en todos los países desarrollados. Como lo hacen los Gobiernos, los partidos políticos, los presidentes de Gobierno, los Jefes de Estado, etc.

– Acudir a uno de estos viajes no supone en absoluto ceder a ninguna presión o aceptar escribir u opinar de algo en contra de tu criterio. Ni siquiera adquieres compromiso alguno de escribir u opinar. Los periodistas asistimos habitualmente a acontecimientos de todo tipo invitados (viajes, desayunos, almuerzos, cenas, conferencias, presentaciones, festivales de cine o teatro,…..) y ello no supone que tu opinión esté condicionada por ellos. Quienes me conocen saben que jamás he obedecido más que a mi conciencia, que jamás he escrito o dicho una palabra al servicio de ninguna empresa o partido político, por más que me hayan invitado a un acontecimiento.

– Iberdrola, como tantas otras compañías, me había invitado a muchos otros partidos a los que no he podido acudir porque me lo impedían mis obligaciones profesionales. Esta es la primera vez que acudo a un partido de España invitado por una empresa, pero volvería a hacerlo si me invitan y puedo acudir.

– Iberdrola no me ha comprado. En más de una ocasión he criticado a la compañía por diferentes asuntos, como la he elogiado por otros. Y voy a seguir haciéndolo, no al gusto de tuiteros de ocasión, sino en función de mi propio criterio.

– Una de las especies que más ha cundido en mi Twitter es la de que he aceptado esta invitación porque habitualmente defiendo a Iberdrola en contra de quienes defienden las renovables y para seguir haciéndolo. A los mamarrachos malintencionados que han escrito esto les reto a que saquen un solo texto mío, o un solo corte de mi voz criticando las renovables y elogiando a Iberdrola. Solo uno. No van a poder hacerlo. No soy experto en materia energética, y no he escrito jamás de las renovables. Jamás.

– Tan no tenía nada que ocultar respecto a este viaje que el día antes de salir dije públicamente, en un programa de radio, que acudía a Brasil en estas condiciones. Tan no tenía nada que ocultar que envié por Twitter dos o tres fotos en Brasil con dos o tres compañeros comentando que estábamos allí. No tengo nada que ocultar.

Y poco más que decir. Insisto. Cometo errores cada día, muchos. Soy un ser humano que acierta o se equivoca, pero jamás al dictado de nadie. Es posible que me haya equivocado, aunque la verdad no lo creo. Iberdrola me ha invitado a este viaje, como antes han hecho, insisto, Gobiernos, jefes de Estado, partidos políticos y otras empresas privadas. Jamás he escrito u opinado condicionado por ello. Puede que mi criterio no sea compartido por otros. Lo respeto y leo y escucho con interés y atención esas críticas. Pero los insultos, las injurias y las calumnias no las acepto. Y seguiré opinando libremente sobre todo, aunque me cueste disgustos. Tengo la conciencia más que tranquila. No creo haber hecho nada reprochable. Y que nadie duda, como no lo hace Iberdrola, que cuando su comportamiento me parezca censurable, lo diré, libremente, como lo elogiaré si eso es lo que a mí me parece. Desde la libertad.