Navesh Chitrakar nos trae una imagen tierna, intensa. En la aldea de Gokarna, Katmandú, el mágico Nepal, dos troncos de árbol y dos abrazos de pieles negras, con manos pugnaces que adivino jóvenes, y con sus camisas blancas de la esperanza. Vemos a dos, pero eran dos mil, cada uno atrapado a un árbol, durante dos minutos, en reivindicación amorosa del medio ambiente. Abrazos que sueño sinceros, de esos abrazos en los que cabe una vida, en los que se retienen dos corazones palpitantes y revoltosos.

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