Nunca aspiré a ser multimillonario. He conocido a algunos. Todos ellos me han parecido tipos aburridos. Ensimismados con sus cuentas corrientes. Enrocados en un bucle melancólico que les lleva del negocio al negocio. Seguidores de la máxima volteriana de si alguna vez ves saltar por la ventana a un banquero, debes saltar detrás porque algo habrá que ganar. Dispuestos a perder la vida por dinero. Pobres miserables nadando en billetes.

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