Me recuerda Isabel Cabrerizo lo que tantas veces nos repitió el maestro, colega y amigo Manuel Martín Ferrand: “Sobredosis, ni de agua bendita”. Yo sufro ya apoteósica sobredosis de su ausencia. Y me gustaría padecer sobredosis de presencia de este periodista de una pieza, genial, pionero, culto, independiente, leal, inconformista, estimulante, crítico, irónico, lúcido, brillante, creativo y humilde. Manuel es referencia del periodismo moderno, aunque probablemente buena parte de los periodistas jóvenes no lo sepan. Se ha ido un gigante de este oficio maravilloso y miserable. Y un gestor de empresas periodísticas como ha habido pocos.

Cuando le dije que el programa que iba a arrancar en ABC Punto Radio hace dos años se iba a llamar como ahora denomino a esta columna, Cada mañana sale el sol, sonrió y me dijo: “Es diferente. Funcionará”. Le pedí consejo. Escuché las palabras del gran Manolo con atención de discípulo obediente. Me dijo muchas cosas que al final, resumió como debe ser: “Intenta dar noticias propias. Salte del carril. Busca opiniones plurales y libres. Y siempre, siempre, habla por ti mismo. Obedece solo a tu conciencia. A nadie más. Y al que no le guste, ya sabes”. Prometo que le hice caso. Y presumo con honor de haberle tenido cada mañana al alba, en menos que canta un gallo, con su latigazo certero. Siempre sereno, cordial, elegante, pero también atinado en la crítica perspicaz e inmisericorde. Implacable con el poderoso, generoso con el débil.

Siempre le observé con respeto. Libré algunas batallas con el de mucho fuste. Especialmente cruda aquella contra el “antenicidio”, la liquidación de la Antena 3 verdadera. Firmamos la papela judicial contra Prisa Manuel, Luis Angel de la Viuda, José María García, Luis Herrero, Federico Jiménez Losantos, Pedro J. Ramírez y un servidor. Algunos otros pudieron hacerlo y no se atrevieron. El PSOE de González, Rubalcaba y los demás, en compañía de otros, se cargaron ese medio independiente. Y aunque ganamos el pleito en todas las instancias, el PP no tuvo cojones para cumplir la sentencia. Algunos de los protagonistas de esa operación indigna han tenido cuajo para expresar su dolor por la muerte de Manuel. No tienen decencia. Desde el cielo el maestro habrá sonreído.

Se nos ha ido el maestro y tengo varias deudas con el. Esta semana habíamos quedado en hablar para pagarle una comida que le debíamos en Sacha Matías Antolín, Juan Fernández Miranda, Isa Cabrerizo y quien esto escribe. Convocaré el almuerzo, Manuel, para recordarte, entre fogones.

MMF ha luchado por la vida con un coraje y una alegría inconmensurables. Hasta en eso ha sido un ejemplo. A sus amigos nos obligaba a discrepar. Como solo hacen los excepcionales. Rosalía puede estar muy orgullosa.

Gracias, Manuel, por haberme enseñado tantas cosas.