He recibido este correo electrónico de una amiga a la que no conozco personalmente. Lo he leído varias veces. Quiero echarle una mano dentro de la medida de mis posibilidades y después de comentarlo con ella, no se me ha ocurrido nada mejor que transcibir este texto tal cual. No sería capaz de expresarlo mejor con mis palabras, creo que se va a entender mejor dejando que ella se exprese como desea. Prefiero no interpretar lo que dice. Leedlo tal cual y sacad vuestras propias conclusiones. Un beso, mi afecto y mi respeto para Maika.

Buenas noches, Melchor:

A mediados de semana vi de nuevo el filme GAL; no recuerdo si te dije para mí es uno de los de cabecera. También volví a ver el reportaje narrativo de los hechos reales en los que está basada la peli, en el que tú cuentas una gran parte de dichos hechos. Una vez más, fui consciente del ingente trabajo que hicisteis tu compañero y tú, al que os dedicasteis en cuerpo y alma, y que permitió destapar la trama de los GAL y que la Justicia se pusiera manos a la obra. Pensé en que todo ciudadano español debería estar éticamente obligado a conocer la historia que viviste en primera persona, con riesgo de tu propia vida; y en que ignoro si en lo personal te compensó luchar por la justicia en ese terreno, pero intuyo que sí, y la intuición es otra forma de conocimiento. Y pensé también en la frase “Cuando ETA deje de matarnos a nosotros, entonces nosotros dejaremos de matarlos a ellos” (la cito de memoria, disculpas si no es exacta).

Una doctora trabaja en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, te diría que soy histriónica (exagerada). Mi punto de vista al respecto es que vivo, no vegeto; vivo -o intento vivir- como si el instante en cuestión fuera el último de mi existencia; vivo con pasión, pero ya te digo que ella le puso a esto el nombre de histrionismo. Pues bien, mi mente ha establecido un paralelismo, quizá exagerado, quizá no: el terrorismo de Estado que tú contribuiste a dar a conocer es similar al terrorismo de Estado que hoy en día se sigue practicando en contra de las Personas Discriminadas por su Diversidad Funcional (PDDFs). Los GAL quitaban vidas humanas sin juicio previo, saltándose las leyes a la torera y sin que, como mencionáis en la película, en España estuviera permitida la pena de muerte. A las PDDFs también se nos quita la vida, porque una vida sin dignidad no es vida; decía Ramón Sampedro (al menos, lo dice en la peli Mar adentro) que una vida que elimina la libertad no es vida, y en el Foro de Vida Independiente y Divertad decimos que la vida implica divertad, es decir, dignidad + libertad, algo que las autoridades y la sociedad nos arrebatan saltándose a la torera las leyes que ya reconocen nuestros derechos (Constitución, Convención de la ONU, LIONDAU, etc.).

Por ejemplo, ¿sabías que algunas PDDFs no pueden levantarse de la cama cuando quieren porque no tienen un asistente personal que les ayude a hacerlo, cuyo derecho la ley ya les reconoce?, ¿sabías que muchos padres de niños con diversidad funcional no pueden escoger el centro escolar que quieren para sus hijos porque las autoridades políticas y educativas los obligan a escolarizarlos en guetos (Centros de Educación Especial) donde ni ellos tienen ocasión de convivir con niños sin diversidad funcional ni éstos pueden conocer la diversidad funcional?, ¿sabías que las personas con diversidad funcional no podemos ser miembros de un jurado popular, de acuerdo con una ley de 1995 que hace unas semanas se publicó en prensa estaban modificando nuestros políticos?, ¿sabías que muchos diversos funcionales no podemos utilizar los aseos públicos de infinidad de lugares porque no están adaptados?, ¿sabías que la sociedad en general y las familias en particular a menudo consideran que el único modo de vida para una persona con diversidad funcional es una residencia, lo que para nosotros es un gueto y un lugar en el que no puedes decidir nada, donde no convives con el resto de la sociedad, donde la sociedad no sabe ni que existes? ¿Todo eso y más no es quitarle la vida a una persona? ¿eso no es terrorismo de estado? ¡Já!

Sé que te gusta contar historias; lo dices en tu blog. Si me permites, me gustaría contarte una, la que más conozco.

En 2005 vivía en Buñol, un pueblo valenciano. Un día un vecino de mi calle me dijo que los reporteros del programa de televisión Caiga quien caiga iban a ir a Buñol a hablar con un vecino del pueblo que iba en silla de ruedas y que se quejaba por no poder entrar en el Ayuntamiento, ni acceder a la biblioteca municipal, ni subir en el autobús porque no había rampas, sino escalones. Aquella mañana vi a ese hombre en la puerta del Ayuntamiento; había colgado de su silla unas mini-pancartas con textos reivindicativos sobre la ausencia de accesibilidad en Buñol. Cuando vi el reportaje de Caiga quien caiga pensé “Pero… ¿por qué se queja este hombre? Que no puede entrar en la biblioteca, dice. Ya ves tú… Pues que le pida los libros que quiera a Francis, el bibliotecario, que es bien majo y que seguro que le hace el favor de sacárselos a la puerta sin que él tenga que entrar”. Unos meses después, gracias a algo que hice el 21 de diciembre de 2005, empecé a convivir con una lesión medular y a conocer el universo de los usuarios de sillas de ruedas, de las personas con diversidad funcional, en el que sigo viviendo. A veces la vida nos hace regalos; éste es uno de ellos.

Nunca había convivido con una diversidad funcional, o eso creía. Digo esto porque a los cinco años empecé a tartamudear y hasta 4º curso de Facultad no me desvinculé mínimamente de mi compañera inseparable, la tartamudez. En mi mente, mi compañera siempre fue un defecto. Hasta que mi mejor amigo me hizo conocer el Foro de Vida Independiente y Divertad y, un tiempo después, empecé a empaparme de la filosofía del FVID no supe contemplar mi realidad desde otro ángulo. Ahora sigo conviviendo con mi primera diversidad funcional, una tartamudez menos severa de lo que antes era; y convivo con mi segunda diversidad funcional, la lesión medular y la silla de ruedas. Pero vivo sola; mejor dicho, vivo sin humanos en casa, porque convivo con cinco miaus. Conduzco un Citroën 4 que se llama Rocinante (antes de la lesión medular no sabía conducir). Hasta finales de enero pasado, y durante tres años, trabajé moderando comentarios en foros digitales. Sigo manteniendo mi independencia económica. Y soy una privilegiada, pues injustamente muchas personas con diversidad funcional no tienen las posibilidades de las que disfruto yo.

No sé si siempre fui una luchadora, aunque en 2003 me empeñé en una primera lucha pública y conseguí llevarla a cabo junto a otros compañeros. Comparada con aquélla, la batalla por los Derechos Humanos de las PDDFs es un viaje de altos vuelos. La Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (Diversidad Funcional) es la primera declaración de DDHH del siglo XXI, y ya van por 100 los países que la han ratificado (el último, Colombia, el 10 de mayo pasado). Hay mucho construido, pero falta mucho por construir. ¿Que esto no es comparable a un grupo organizado que mata a personas? Ummm…, depende, como cantaba Jarabe de Palo. A las personas con diversidad funcional no se nos mata literalmente, pero se nos mata en sentido figurado, pues se nos quita uno de los ingredientes necesarios para sentirse vivo, la dignidad.

Has sido el primer periodista al que me he dirigido en la demanda de colaboración profesional para dar a conocer la realidad de las personas con diversidad funcional, la realidad de nuestra constante discriminación, y la realidad de la reivindicación de nuestros Derechos Humanos. Alguien me dijo hace unos días que, según un proverbio chino, hablar es muy fácil y hacer, muy difícil. Pero pocos habrían sido capaces de hacer lo que tú hiciste en torno a GAL y ETA. Eso cuenta, y estoy segura -porque lo intuyo- de que tu forma de vida conlleva hacer y decir, pero también hacer. Ojalá… Ojalá.

Un beso,

Maika