El PP fue un tsunami en las urnas que se llevó por delante a un PSOE que llegaba a las urnas muy debilitado por su pésima gestión y cosechó anoche el peor resultado en elecciones locales del período democrático. El PP le aventajó en casi 10 puntos, con dos millones de votos más. La abstención fue inferior a las anteriores elecciones y los votos en blanco y nulos se doblaron respecto a anteriores comicios, llegando casi a los 2 millones, dato este muy a tener en cuenta por los partidos que se presentaban, especialmente por el PP ganador.

Anoche tuve la oportunidad de pasarme por las sedes de los partidos y, después, de madrugada, por la Puerta del Sol. Lo sucedido ayer evidencia que las cosas a partir de hoy no van a ser igual, o no deberían serlo al menos. Por más que es evidente que existe una preocupante distancia de los ciudadanos hacia los políticos, lo sucedido ayer demuestra a la vez que la desafección no es hacia la política o hacia el sistema, sino hacia quienes lo gestionan abjurando de los principios esenciales de la democracia, violentando los pilares esencialesy poniendo sobre el tapete la necesidad de regenerar una democracia joven, imperfecta, que debe encontrar el cauce para ser contemporánea y no abandonar a los ciudadanos entre convocatoria y convocatoria a las urnas.

Los cabreados con el PSOE y la gestión de Rodríguez Zapatero y Rubalcaba han votado, parece ser, a IU unos pocos, a UPyD unos cuantos más y otros, sí, al PP. IU subió ligeramente y UPyD obtuvo un resultado más que meritorio, pero ambas formaciones están lejos aún de lo que sería deseable para poder constituirse en alternativas a los partidos hegemónicos.

El PP arrasó en toda España, siendo especialmente relevante el éxito de María Dolores de Cospedal ganando para el PP por vez primera Castilla la Mancha, las victorias holgadas de Bauzá en Baleares, Rudí en Aragón y Zoido en Sevilla, además de la obtenida por José Antonio Monago en Extremadura, donde pese a todo no podrá gobernar por haberse quedado a un diputado de la mayoría absoluta. Y motivos para la reflexión en Asturias, donde Alvarez Cascos fue el más votado y será presidente con el apoyo del PP, ¡lo que es la vida!.

El PSOE ha protagonizado un hundimiento histórico, un castigo que ha ido casi más allá del previsto por las encuestas, en lo que supone un varapalo a Rodríguez Zapatero más que a la gestión de cada alcalde o presidente autonómico.Pero su primera comparecencia de ayer, junto a un José Blanco cuya cara era un poema, un Chaves con la mirada perdida y una Pajín desolada, mostraba a un hombre que hace oídos sordos al clamor popular. Es verdad que reconoció la derrota, solo faltaría, pero su apariencia de pretender que todo siga igial como si nada hubiera sucedido es nefasta para España y suicida para su PSOE. Y muy indicativo como dejó tras bambalinas a Rubalcaba y Chacón, para que sus rostros no fueran identificados con el hundimiento.

Ahora pretende gobernar con un Ejecutivo con dos de sus principales miembros a punto de comenzar una batalla en el partido por la sucesión (nada más y nada menos que el vicepresidente y ministro de Interior y la ministra de Defensa), con una cúpula de poder en ferraz conformada por un ejército de derrotados, con el partido fracturado, hundido, cabreado, bajo mínimos, y con la calle en contra. No sería sensato prolongar esta agonía y debería, si quiere, tratar de cerrar ya las reformas de las cajas y la negociación colectiva para inmediatamente disolver las cámaras y convocar elecciones para octubre o noviembre. Si se empecina en arrancar el próximo período de sesiones del Congreso va a ser malísimo para España y peor para el PSOE.

Y Bildu. La izquierda próxima a los terroristas va a controlar más poder que nunca en su vida. Ayer se convirtió en la primera fuerza del País Vasco en número de concejales, casi mil, lo cual supone que sus arcas van a sanearse, que van a controlar el censo, la vida y las hacienda de todos los vascos. Que Dios nos coja confesados.

Esto es lo que hay. Comienza hoy un período político apasionante. De la grandeza de espíritu de un solo hombre depende el futuro inmediato de todos los españoles. Esperemos que al menos su partido le obligue a actuar con cordura.