Impresiones de urgencia tras las primeras horas en Túnez en mi primer viaje tras la e-revolution vivida en este país maravilloso. Los ciudadanos tienen decidido que jamás volverán los oscuros tiempos de la dictadura, pero a la vez padecen las consecuencias de tantos años de tiranía y necesitan tiempo y ayuda para sacar adelante su nación. No lo tienen fácil, con ayuda lo conseguirán pero solos están perdidos.

Las calles de la capital están más que tranquilas. La gente corriente camina con aparente prisa, quizá reflejo del deseo de salir adelante. Sonríen, tratan de agradarte y muestran orgullosos los rastros de una revolución pacífica. Por las principales arterias de Túnez uno se encuentra a cada paso la literatura del pueblo escrita donde firman los autores anónimos que protagonizan los cambios sociales: en las paredes, que te hablan, te susurran al oído que las cosas nunca serán como antes. Y muestran su agradecimiento al gran líder espiritual de la revuelta: las redes sociales.

“Thank you, facebook” es la misiva más reiterada. Gracias a una red social que se ha erigido en cauce y caudal de los anhelos de libertad de un pueblo que no soportaba más la tiranía. Un reflejo de la realidad del planeta.

Y las mujeres. Escribiré más del papel que han jugado en esta partida de ajedrez que se está jugando en esta parte del mundo tan desconocida para muchos las mujeres de Túnez, Egipto, Libia y las que quedan por llegar.

Tunez nos necesita. Tunez, hoy, está tan en paz como necesitada de que se sepa que sin el turismo no saldrán adelante. A cada paso te piden que expliques a los españoles que aquí se puede venir y disfrutar. Cada conversación en los cafés de la Medina gira en torno a la necesidad de transmitir que las cosas están calmas y que sin nosotros el camino será más duro: “tu que puedes explica a tu gente lo que ven tus ojos”. Y lo hago: una tierra que transmite, una gente acogedora deseosa de agradarte y una nación nueva que necesita encontrar su sitio y sentirse querida. Estoy bien aquí. Llevo tan solo doce horas y me siento en casa.