José David Baño, detenido por la Policía en Murcia el pasado domingo bajo la acusación de ser el presunto agresor del consejero de Cultura de Murcia, Pedro Alberto Cruz, fue puesto en libertad con cargos el miércoles. Según manifestaciones de su defensor, Carlos Moral, la decisión de ponerle en libertad la adoptó la juez Nuria de las Heras tras efectuarse una rueda de reconocimiento en la que el agredido no pudo garantizar que se trata de una de las personas que le golpeó con un puño americano en la cara. El consejero había identificado fotográficamente a Baño tras la paliza. La juez ha mantenido los cargos de lesiones y obliga al detenido a comparecer ante el Juzgado los días 1 y 15 de cada mes.

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Lo sucedido creo que merece una reflexión de la Policía, la clase política y los periodistas. Porque desde que se produjo la detención, cualificados representantes de estas tres profesiones en toda España han venido dando por sentado que Baño, con antecedentes por actuaciones violentas de grupos de extrema izquierda, era en efecto el agresor, y de confirmarse que el agredido no ha podido reconocerle, la Policía se queda sin la única prueba que motivó su detención, y constando en las diligencias indicios que apuntan todo lo contrario, como por ejemplo el rastro de su teléfono móvil, que según algunas fuentes acredita que al producirse los hechos el detenido se encontraba en otro lugar, a 30 kilómetros de distancia de donde sucedieron los hechos.

Se me ocurren mil preguntas que lanzo al aire, y me las formulo a mí mismo también:

– ¿Por qué alguien del Ministerio de Interior o de la Policía (en Murcia me garantizan que la filtración se produjo en el Ministerio, en Madrid) facilita la identidad completa del detenido antes de haber comprobado las acusaciones?

-¿El delegado del Gobierno en Murcia, Rafael González Tovar,  fue instado por sus superiores a detener a los autores “sí o sí, inmediatamente”, como se filtra desde su entorno, presión política para tratar de neutralizar las críticas del PP y de otros sectores sociales que propición un grave error policial?

– ¿Alguno de los políticos o periodistas que han hablado de José David Baño sin utilizar siquiera el presunto, dándole por culpable por el mero hecho de haber sido detenido, le ha pedido disculpas, o piensa hacerlo?

– ¿Alguno de los políticos que ha dado por sentado que el detenido formaba parte de un grupo de extrema izquierda que actuó en este caso de forma premeditada va a retirar, al menos mientras no se demuestre lo contrario, esa acusación?

– ¿Por qué los medios escritos que dieron en portada la foto del agresor dándole por culpable no han publicado en portada la foto del agresor en libertad recitificando su error, y se han limitado a informar de modo mucho menos notorio de su puesta en libertad?

– ¿Por qué los informativos de radio que abrieron sus espacios dando por culpable al detenido no abrieron los mismos programas diciendo que no era el culpable y pidiendo disculpas, y se han limitado a informar de manera mucho menos destacada de su puesta en libertad?

– ¿Por qué los informativos y programas de televisión que abrieron y dedicaron espacio notorio al asunto con imagenes del detenido dándole por culpable no han rectificado en toda línea y pedido disculpas, limitándose a informar de modo menos relevante de su puesta en libertad?

– ¿Acaso los antecedentes del detenido le convierten en culpable de cualquier hecho violento que convenga políticamente resolver de modo acelerado?

– ¿Por qué esto no es la primera vez que sucede, y en todos los casos anteriores nos limitamos a comentarlo de modo pasajero, sin la importancia que merecen los hechos?

Creo que cada vez que he escrito del asunto o he hablado en público del asunto he utilizado siempre la palabra presunto para citar al detenido. Si estoy equivocado y en alguna ocasión no lo he hecho pido perdón sin tapujos. Es posible que yo mismo en otras ocasiones haya incurrido en el mismo error. Si es así pido perdón.

No me parece correcto ni civilizado que se actúe de este modo. Algún día tendrá que cortarse, evitarse para siempre, que ciudadanos de cualquier condición, sean honrados y tengan una conducta intachable o tengan antecedentes delictivos y sean delincuentes confesos, hayan de padecer una condena social y mediática, el verse condenados de antemano antes de que se haya probado siquiera indiciariamente su culpabilidad. La responsabilidad es compartida, aunque de modo gradual. Y no me cabe duda que la primera de todas es la de las autoridades policiales o políticas que facilitan información con el fin de salvar su imágen ante la opinión pública. Si de los calabozos no sale información, todo lo demás no sucede.

Los datos que se conocen de José David Baño, sus antecedentes, no me despiertan la más mínima simpatía, me parece un tipo poco recomendable, incluso su pasado me parece detestable, pero ello no justifica que su rostro haya sido identificado como autor de unos hechos con los que quizá no tenga nada que ver, y  de tal gravedad. Ojala sea esta la última vez. Aunque mucho me temo que volverá a repetirse.

PS.- Hablaremos dePascual Sala, el nuevo presidente del Tribunal Constitucional. Deja vu.