Muchos amigos de mi vida 1.0 y no menos amigos de Twitter me piden que responda a María Antonia Iglesia y Enric Sopena por los insultos y descalificaciones que me dirigieron anoche en el programa La Noria, de Telecinco, presentado por mi amigo Jordi González, que consumen cada sábado millones de ciudadanos. Tratábamos de debatir sobre la figura de Alfredo Pérez Rubalcaba. Por respeto a quienes me lo han pedido, lo haré brevemente.

María Antonia Iglesias, creyéndose no se si graciosa o sagaz, me dijo con cobardía, aferrándose a que “en la profesión lo dicen” (o algo así), que soy un malhechor, además de insultarme reiteradamente con palabras que no voy a repetir. Enric Sopena, a grito pelado, entre otras lindezas, me preguntó que por qué acudo a las tertulias de RNE. Mi respuesta fue sencilla: “Porque me invitan”. Y él añadió algo así como: “tu lo que haces es poner el cazo”.

¿Que sucedió para que una y otro me atacaran con sus habituales modos zafios, groseros y sectarios? Nada. Bueno, sí, que les coloqué delante de un espejo y no les gustó lo que vieron. A María Antonia le recordé que fue la máxima responsable de la maquinaria de propaganda del PSOE en TVE cuando el Gobierno de Felipe González, con Pérez Rubalcaba como portavoz, dedicó su tiempo entre otras cosas a obstruir la acción de la Justicia en las investigaciones de los crimenes de Estado cometidos por ese mismo Ejecutivo; y como la máxima expresión de ese trabajo fue la famosa entrevista a Julián Sancristóbal, preso en Alcalá Meco, en la que mintió y descalificó a los jueces y a los periodistas que investigábamos esos delitos, además de aportar un falso testimonio para entorpecer los avances de la investigación judicial.

María Antonia reaccionó como suele, gritando, insultando, faltándome el respeto a mí y a los espectadores. Y Sopena se subió a la ola, y arremetió contra mí a gritos, en defensa de su colega de sectarismo. Entonces le dije que le entendía, “porque tú también trabajabas al servicio de ese gobierno en RNE”. Y ahí se desató este ex miembro del Opus Dei, y comenzó a dirigirme toda clase de improperios, en tono y lenguaje tabernario, que tampoco voy a reproducir.

Mi respuesta va a ser breve. Ya les dije en directo a ambos que no es mi estilo recurrir al insulto, a la descalificación, a la grosería. Les voy a responder recordando de modo muy resumido parte de sus curriculum vitae, que acreditan en ambos casos que sirvieron a la causa del felipismo en los años más negros que se recuerdan en RTVE en lo que se refiere a control político de los informativos al servicio de un proyecto político. Ellos trabajaron en RTVE, en uso de su derecho, por decisión de los máximos dirigentes del PSOE. Yo no he trabajado jamás en ningún sitio por decisión de un partido político, en uso de mi derecho. Siempre me he equivocado, o he acertado, al dictado únicamente de mi conciencia. Estos son ambos:

María Antonia Iglesias González, nacida en Orense el 15 de enero de 1945. Ingresó en TVE en 1984, en los servicios informativos. Fue directora de Informe Semanal. Desde 1990 a 1996 fue directora de los Servicios Informativos.

Enric Sopena Daganzo, nacido en Barcelona en 1945. En 1983 fue designado jefe de informativos de TVE en Cataluña. En 1985 le nombran director de informativos de TVE. Entre los escándalos más sonados de su mandato se recuerda la formidable polémica por la sobreimpresión de las siglas del PSOE en pantalla mientras se repetían los cuatro goles marcados por Emilio Butragueño en el Mundial de Méjico 86, en la famosa victoria frente a Dinamarca en Querétaro por 5-1. En febrero de 1989 es nombrado director de RNE.

Felipe González llegó a la presidencia del Gobierno en octubre de 1982. Los GAL nacieron en octubre de 1983 y actuaron hasta julio de 1987, segando la vida de 30 personas. Desde 1988 hasta el final de su mandato, su Gobierno obstruyó la acción de la Justicia que investigaba las acciones de los GAL, presionó a los pocos medios de comunicación que investigaban esos hechos, silenció en los medios públicos las investigaciones de los medios independientes, las dineros de los Fondos Reservados fueron utilizados para enriquecimiento personal de algunos mandos políticos y policiales, los servicios de información espiaron ilegalmente a quienes cumpliamos con nuestras obligaciones profesionales y nuestras opiniones fueron constantamente censuradas en los medios públicos que ellos controlaban con mano de hierro. Esta es la realidad. Y si se la recuerdas te dicen que les estás insultando. No tengo más que decir.