Siempre he sido un convencido de que el día en que uno no aprende nada es una jornada perdida. Y también soy un convencido de que el día en el que uno gana un amigo siempre queda en la retina. Yo he vivido en las últimas horas experiencias y sentimientos inolvidables.

Hace una semanas un tal @marcotaboas, consultor turístico de Promo Turismo, de cuya existencia no tenía noticia, se puso en contacto conmigo a través de Twitter para invitarme a participar en un blog trip a las Rias Baixas. Confieso que cuando terminó de hacerme la propuesta tuve que disimular para que no se percatara de que no tenía idea de lo que me estaba hablando. Para un profano como yo en Social Media, sus palabras sonaban a chino. Analizadas las fechas le dije que coincidían con un viaje a Londres y que me era imposible. Pero el tal @marcotaboas, además de tener talento, es tenaz como yo, y le sucede como a mí, que prefiere pedir perdón antes que pedir permiso. Y me ofreció no hacer el recorrido turístico, pero participar en el debate que cerraba el evento: “Bloggers. Los nuevos prescriptores de turismo”. Y yo le dije que sí. Sentí que, además de interesarme el asunto, quería conocer a @marcotaboas.

Y allí que aparecí en Vigo el martes a media mañana. Al llegar aeropuerto, un tipo me saluda en la distancia mientras apura un café. Ahí estaba. @marcotaboas pasaba a ser Marco Táboas. La desvirtualización tuvo una consecuencia inmediata. Desde el primer instante conectamos. Hablamos el mismo lenguaje. El vale mucho más que yo en todos los sentidos y podía haber adoptado una actitud fría, distante, pero no, es un hombre afable, simpático, extrovertido, comunicativo, culto, viajado, simpático y dicharachero. Cuando llegamos al hotel ya eramos amigos. Y allí estaban también Jimmy Pons, director de Hosteltur Innova; y Esther Mascaró, redactora jefe de Hosteltur; y Raúl Jiménez, fundador de Minube.com; y todo el equipo de Marco. No conocía a nadie hasta que apareció Gaby Castellanos, directora de la agencia Sr.Burns, buena amiga y excelsa twitera.

Parte de mi sangre es gallega, pero en cuatro días desde Londres a través de Twitter e internet y un día sin moverme de Vigo, he recorrido Galicia con Táboas, que es otra cosa, algo muy serio. Este hombre ha sido capaz de organizar un evento promocional de las Rias Baixas espectacular. Tras pasar un grupo de blogueros de prestigio reconocido, líderes de opinión en Internet con decenas de miles de seguidores, tres días recorriendo una ruta diseñada sobre los pilares del paisaje, la gastronomía, la naturaleza y la cultura, centenares de miles de ciudadanos de todo el mundo hemos conocido mejor las Rias Baixas y estamos en condiciones de recomendar a cualquiera que se pase por Galicia con la certeza de que no nos vamos a equivocar. Y vamos a poder darles detalles de hoteles, restaurantes, parajes, galerías, museos, e incluso direcciones y teléfonos de gente abierta y encantadora deseosa de ganar amigos. Más de 4 millones de impresiones en Twitter en cinco días, cerca de 50 videos en Youtube, más de 2.000 enlaces de blogs, más de 2.000 entradas registradas en Google y más de 2 millones de impresiones en blogs o webs. IM-PRE-SIO-NAN-TE. Muy grande Marco Táboas.

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La Diputación de Pontevedra, que es quien encargó el blog trip a Marco, pretendía difundir y divulgar el turismo gallego, en especial el de las Rias baixas, en época de desestacionalización. No tengo duda de que han cubierto con creces el objetivo. Las cifras son más que elocuentes y no necesitan explicación. El foro en el que tuve el honor de participar fue el colofón del blog trip. Allí nos sentamos a intercambiar opiniones con profesionales del sector y ciudadanos interesados en la materia acerca del papel y la influencia de los bolgueros como nuevos prescriptores de turismo.

Sobre todas las cosas, además de conocer Galicia con Táboas, gané muchos amigos y aprendí que aquel ciudadano que se niegue a ser contemporáneo, en cualquier actividad de la vida, tiene un horizonte oscuro. Gracias Marco. Y gracias Raúl, Gaby, Esther, Jimmy y todos los demás. Gracias por ofrecerme vuestra amistad, que recibo feliz, y por enseñarme tantas cosas en tan poco tiempo.