Melchor Miralles/Juan Fernández-Miranda

ABC Punto Radio

El pasado sábado 29 de octubre se inició un proceso que amenazó la continuidad del programa de televisión La Noria, que ha mermado los ingresos publicitarios de Telecinco y que poco tiene que ver con movimientos espontáneos a través de las redes sociales. Ese día, Jordi González entrevistó en su plató a Rosalía García, la madre de “el cuco”, implicado en el asesinato de Marta del Castillo.

El análisis profesional y detallado de los perfiles de Tuenti, Facebook y Twitter desde los que se bombardearon las páginas de los anunciantes del programa para que retiraran la publicidad de la cadena acredita que la mayoría de ellos era “falsos” o “dudosos” y sólo un pequeño porcentaje se correspondía con perfiles verdaderos.

Curiosamente, los mensajes enviados a las páginas de Faceook de La Noria sí se corresponden a perfiles auténticos. Cerca de 900 personas ejercieron su derecho quejarse a través de esta página. No fue ése el escenario elegido para boicotear el programa, sino las cuentas y páginas web de los anunciantes del popular espacio televisivo, lo cual acredita una intención de generar la retirada de ingresos a la cadena emisora del espacio.

Es decir: en el origen de todo este episodio sí existió una reacción real, espontánea y no provocada de usuarios que criticaron a “La Noria” y a Telecinco el día que se emitió el programa con la entrevista a la madre de “El Cuco”. A partir de ahí se desencadenó un virulento ataque a las webs de los patrocinadores cuyo objetivo evidente era conseguir que dejaran de anunciarse en la cadena, con el consecuente daño a las arcas de Telecinco.

Analizada en detalle la cadena de acontecimientos ocurrida en la red, se observa que todo comenzó en la madrugada del viernes 28 de octubre, la víspera de la emisión de la polémica entrevista a la madre del delincuente conocido como “El Cuco”, implicado en el asesinato de la niña Marta del Castillo. A la 1.10, a menos de 24 horas del comienzo del programa, un tuitero llamado Alberto Buscarons, filtró que la entrevistada iba a ser la madre de “El Cuco”. Y algo más: desveló que esa señora cobraría 10.000 euros por sentarse en el plató para someterse a las preguntas de Jordi González. Este punto acredita que personal interno de la cadena o del programa colaboró en el ataque filtrando información relevante y supuestamente confidencial. Si esa filtración tenía una intención concreta o no, nunca se sabrá.

A la mañana siguiente, día de la emisión del programa, El Confidencial Digital se hace eco de la noticia. En ese momento, comienzan a producirse comentarios a los que el conductor presentador del programa, Jordi González, contesta personalmente a través de su cuenta de Twitter, algunos en un tono que evidenciaba su malestar. A continuación, entran en juego dos portales más: Vertele y Menéame. Es en esta página donde aparecen los primeros llamamientos al boicot, realizados desde cuentas auténticas.

Urge: necesito voluntario

A media mañana, salta a escena el bloguero y publicista Pablo Herreros, que pide colaboradores a través de Twitter en estos términos: “Urge: necesito voluntario… a quien se preste, se lo explico en privado”. De este modo, Pablo Herreros, al menos aparentemente, se convierte en inspirador de una campaña. El domingo día 30, emitida ya la entrevista, continúa en su operación, no contra la cadena, sino dirigida a las marcas: “Me meto a preparar una acción colectiva”, “estas son las marcas que patrocinaron a la madre de un criminal”.

En los días siguientes, las empresas anunciantes empiezan a recibir en sus webs cartas amenazantes: “Si no se adhirieran a nuestra propuesta, seguiríamos exigiéndoselo en adelante y promoveríamos un boicot a sus productos”. “No vuelvan a anunciarse en “La Noria” ni en ningún otro programa que pague a delincuentes o a su entorno cercano por ir a hablar de su delito…”.

Los días pasan y los muros de los anunciantes en Facebook y sus cuentas de Twitter empiezan a inundarse de mensajes negativos: “A ustedes les vale todo por la pasta, aunque sea dinero manchado de sangre”, “sois unos rastreros”, “no voy a daros ni un euro más”, “me voy a la competencia”, “Sinvergüenzas, participar en un programa que hace apología del asesinato de una menor”. Pero la verdadera operación estaba organizada en la sombra, a través de plataformas de ataque conformadas por perfiles creados “ad hoc”, intencionados o falsos.

Las empresas que se anuncian en los espacios de publicidad de “La Noria”, no el programa o la cadena responsables de la emisión de la polémica entrevista,  son masacradas desde cuentas particulares de Twitter. Gente anónima se dirige a ellos, les insulta y les amenaza con no comprar sus productos, irse a la competencia o boicotearles.

Esta es una situación inédita para la que, según los especialistas consultados por ABC Punto Radio, la mayoría de las empresas no están preparadas. Y ni Tele 5, ni La Noria ni las empresas anunciantes lo estaban. No disponían de sistemas de control de envíos masivos de mensaje; ni siquiera fueron capaces de distinguir ataques producidos por usuarios intencionados de usuarios reales.

Según ha contrastado ABC Punto Radio, la mayoría de los perfiles desde donde se producen los ataque son falsos o de dudosa veracidad. Esta es la relación de perfiles auténticos que se dirigieron a las marcas: Vital Dent (5%), Securitas (4%), Campofrío (4%), Chicago Musical (4%), Microsoft (8%), El Corte Inglés (15%), Audi (8%), Vodafone (7%), Bayer (5%) y Puleva (8%). En todos estos casos, el porcentaje de perfiles falsos se sitúa entre el 43% y el 58%, mientras que los de dudosa credibilidad oscilan del 38% al 49%.

El proceso sigue su curso. El siguiente paso es crear páginas web explícitas con títulos como “Boicot a los anunciantes de La Noria-Tele5” o “Plataforma 29-O”, que incluye la posibilidad de enviar a las marcas la carta de amenaza.

En este ataque dirigido a las marcas, se producen hechos que evidencian datos más que sorprendentes: por ejemplo, en Tuenti, una red en la que se mueven personas con una edad media de 16 años, se producen un 84% de menciones negativas contra esas marcas y solo un 8% positivas, y los expertos consultados consideran imposible que de modo espontáneo chicos de esas edad sean consumidores a la vez de todos esos productos, e incluso dudan que todos ellos fueran espectadores de “La Noria”.

Los expertos consultados que han analizado la estadística de las cuentas desde las que se produjeron los ataques a los anunciantes consideran relevante que si la campaña, supuestamente, era para denunciar un contenido de un programa que consideraban inadecuado, no se mantuviera la presión en las redes sociales sobre el programa, pero si sobre los anunciantes: “Esto evidencia que la intencionalidad final de quien de verdad lo organizó era conseguir que los anunciantes dejaran de anunciarse en esa cadena, porque si no la presión se habría concentrado contra “La Noria” y Telecinco”.

30.000 pulgas

 En medio de toda esta vorágine, Pablo Herreros pronuncia una conferencia en un foro llamado “Innosfera”, al que acude como experto en redes sociales y como autor de la campaña de boicot a las marcas anunciantes. Su charla es difundida por en la web MarketingDirecto.com, de Javier Piedrahita. En ella, asegura que es una iniciativa “absolutamente personal que inicié con toda mi convicción”, dice que no se arrepiente de nada y añade que nunca pensó “que fuera a resultar tan potente”. En su discurso, afirma  que no es la primera vez intenta organizar una protesta de este tipo. Lo intentó criticando a los espectadores, y fracasó; lo intentó criticando a las cadenas, y fracasó: lo ha intentado con las marcas, y ¡bingo!: “Fuimos treinta y tantas mil personas pidiéndoles que, uno, pidieran perdón por haber respaldado sin saberlo (…) que se ha pagado a un criminal condenado; y,  segundo, ¿por qué no se comprometen a que no vuelva a suceder?”.

Pero en esa conferencia, lo que no se cuenta es que el 93% de esas miles de “pulgas” (algunos dudan mucho que llegaran a 33.000), como el mismo Pablo Herreros las denominó, no son personas de carne y hueso, sino perfiles falsos. En opinión de Herreros “en general, un 80%, diría que ha sido una protesta muy respetuosa. Las marcas han visto que es más o menos razonable lo que decían”. Y concluye: “Yo, sin saberlo, lo que hago es poner esta última chapa en una montaña que ni siquiera sabía que existía en la que había unos anunciantes que estaban locos para romper con una cadena. Se sienta un precedente histórico porque probablemente no va a haber nunca un programa que se atreva a sacar a un criminal”.

Resulta curioso considerar como Herreros que los anunciantes “estaban deseando romper con una cadena” cuando previamente se les ha enviado una misiva conminándoles a hacerlo bajo presión y tras acusarles de estar haciendo apología del asesinato y de ganar un dinero “manchado de sangre”.

A las personas que a través de sus cuentas de Twitter, Facebook o Tuenti se dirigen a los anunciantes de “La Noria” parece no importarles que la madre de “El cuco” también fuera entrevistada en otros programas de otras cadenas. La estrategia de acoso a Telecinco no paró ahí: unas veces con el nombre “Una causa justa”, otras veces con “Marta del Castillo” y otras como ataque a la “telebasura”, se insistió en este ataque conducido, organizado, llevado a cabo no por personas que de modo espontáneo se sumaron a la iniciativa que públicamente abanderó Pablo Herreros, sino por gente que conoce muy bien las diferentes herramientas de creación y gestión de contenidos en la red, que creo perfiles falsos o dudosos para bombardear a unos anunciantes y a quienes probablemente les interesaba poco el contenido y mucho que los anunciantes abandonaran a esa cadena en el horario estrella de emisión las noches de los sábados, donde se generan ingresos millonarios.

Para esta ataque alguien creó y manejó en la sombra del anonimato de la red varias webs de denuncia y boicot en las redes sociales, perfiles falsos en Twitter, grupos promotores del boicot en Facebook, webs falsas e incluso suplantadoras de identidad, difusión en foros populares, difusión en blogs, todo ello acompañado de la emisión intensa y acompasada de mensajes que buscaban crear una visión no real y todo ello mediante usuarios falsos en Internet.

En plena oleada, a la campaña se suman personas de buena voluntad críticas de verdad con Telecinco, “La Noria” y determinados contenidos televisivos y profesionales relevantes del mundo del periodismo y la publicidad, con seguridad todos ellos desconocedores de que hay hilos ocultos que manejan los personajes de este teatro de marionetas.

A partir de ahí, creado el ruido y generada una percepción distorsionada de la realidad, consiguieron trasladar esa percepción a los medios tradicionales, consiguiendo que se vendiera a la opinión pública como real y espontáneo un verdadero apoyo masivo en Internet y las redes sociales a una campaña contra la “telebasura” y los contenidos de determinados programas de una cadena lo que en realidad era una campaña destinada a que determinados anunciantes abandonaran a una cadena. La víctima de esta campaña ha sido Telecinco y su programa “La Noria”. Cualquier medio de comunicación puede ser el siguiente. Queda saber quién está detrás.

 

 

 

PERFILES FALSOS Y DUDOSOS
Los especialistas que han realizado este estudio de carácter metodológico han tenido en cuenta para establecer la calificación de los perfiles como auténticos, dudosos o falsos un análisis pormenorizado de sus seguidores, personas a las que ellos siguen, número de tuits enviados, materias que abordan en los tuits que envían, perfiles privados con amigos extranjeros en el caso de Facebook, si la biografía aporta datos del titular o no, si se utiliza foto, utilización de herramientas avanzadas o participación en otras redes sociales. Si, además de todo eso, el perfil se crea para una finalidad concreta, su autenticidad queda más que entredicho. En este caso, muchos de esos perfiles ya han desaparecido para siempre.