Brevemente. Solo deciros que la imagen de este blog acaba de cambiar gracias a Ricardo Basurto. Ricardo es mi amigo. Ricardo es colega. Ricardo es un maestro, mi maestro (perdón por ser tan mal aprendiz). Le debo a Ricardo muchas cosas. Bien, pues en su tiempo libre, que es escaso, ha querido modernizarme este cuaderno de bitácora con el que me comunico con el universo, con todos vosotros.

Creo que ha conseguido un blog moderno, mucho más limpio, que entra mejor por los ojos y que permite moverse por él con más facilidad. Y os preguntaréis, como me sucedió a mí, por qué esa imagen en la cabecera. Os voy a contar, con cierto rubor, lo que me dijo literalmente Ricardo mientras veiamos las pruebas: “Mel, creo que te conozco bien. Te mueves como pez en el agua en esto de las redes sociales. Te encanta el mar y adoras tenerlo a tu lado. Y te pierdes por lo japonés, especialmente por la comida. Así de fácil. Las cosas deben ser sencillas. Creo que te refleja bien“.

Me conoce demasiado bien. Pero como me quiere, se ha excedido en lo primero. Me muevo malamente en las redes sociales. Pongo empeño y cariño; respeto profundamente a quienes me seguís; trato de aportar; intento transmitir buena vibra, como dicen en Venezuela; pongo de mi parte por aprender las enseñanzas que me imparte Ricardo, con menos éxito del que se merece el maestro, y estoy decidido a seguir aprendiendo cada día.

Gracias Ricardo por ayudarme. Os quiero decir en nombre del artista y el mío que quedan muchas cositas. Mi impaciencia nos ha llevado a arrancar hoy con este rediseño, quiza precipidamente, pero tenía tantas ganas de que lo vierais que me he convencido de que ya se puede enseñar. Poco a poco iremos mejorándolo. Pero estoy contento y agradecido a quien lo ha hecho posible. Espero que os guste y os haga más fácil y agradable navegar por este oceano libre de ideas, pensamientos, coloquios y reflexiones, por este patio de vecindad en el que todos sois y seréis siempre bienvenidos.