Hoy 1 de julio de 2010 es el primer día de mi nueva vida. 33 años después de empezar a trabajar en DIARIO 16, 30 años después de empezar a desarrollar un proyecto profesional apasionante junto a una persona, 22 años después de fundar EL MUNDO junto a seis colegas, 16 años después de dirigir a casi cien profesionales en EL MUNDO DEL PAIS VASCO, 13 años después de fundar EL MUNDO TV en un despachito de la calle Pradillo junto a un amigo, 2 años después de dirigir junto a un amigo el arranque de la andadura de Unidad Editorial en VEO7 y formar un equipo de profesionales fuera de serie, hoy 1 de julio de 2010 me he levantado en mi casa y sin un trabajo fijo. En breve estará en las listas de INEM.

He amanecido tarde. Sonriendo. Con la conciencia más que tranquila. Orgulloso de haber sido siempre, en los errores y en los aciertos, leal al proyecto y a las personas. Sobre todo tantas veces que me he equivocado. Estoy fuerte en el centro y apacible en la periferia. Voy a tomarme unos días, tampoco muchos, para pensar. Soy periodista. Voy a seguir siendo periodista. Me dedico al audiovisual. Voy a seguir dedicándome al audiovisual. Voy a escribir. Voy a seguir siendo leal. Nunca he sido rencoroso, y no lo voy a ser ahora. Nunca he sido un sicario, y no lo voy a ser ahora. Nunca me he dejado pisar, y no lo voy a hacer ahora. Nunca me he sumido en vertederos morales, y no lo voy a hacer ahora. Siempre me he equivocado o he acertado actuando sólo al dictado de mi conciencia, y voy a seguir haciéndolo.

Durante un mes he escuchado y leido muchas, demasiadas mentiras. Sobre mi y sobre colegas, compañeros y amigos míos. Muchos nos han faltado el respeto en ocasiones gravemente. Se me/nos ha calumniado e injuriado.

Muchos están esperando una respuesta en ese tono. Perded toda esperanza. Heredé de mi madre y de mi padre una educación. Y trato de trasladársela ahora a mis hijos.

He estado callado por lealtad y por respeto. Me he ido sin un ápice de rencor. Ahora voy a descansar. Pero he dicho durante un mes que el que calla no otorga, simplemente calla mientras lo considera conveniente. Yo responderé a muchas cosas cuando haya descansado. Cuando crea que debo hacerlo. No pasará mucho tiempo. Quienes se han instalado en la mentira y la falta de respeto pueden seguir haciéndolo. Allá ellos con su conciencia, en el supuesto de que la tengan. Las cosas quedarán en su sitio. Pero que nadie espere rencor, vendettas, faltas de respeto, groserías, mentiras, injurias o calumnias. No va a suceder. La verdad se abre siempre camino, y en todo este episodio de mi vida hay datos objetivos que no son cuestionables.

Por ahora sólo quiero agradecer a todos mis colegas, compañeros y colegas que han trabajado junto a mí en VEO7 su entrega, su lealtad, su sacrificio, su esfuerzo, su talento, su capacidad de trabajar con entusiasmo aunque con medios escasos, sus aciertos y sobre todo su paciencia conmigo. Para mí ha sido un honor. Nunca os olvidaré. Todos los aciertos que hemos tenido son responsabilidad vuestra. Yo soy responsable de los errores, y los asumo al cien por cien.

Agradecer también a todos los espectadores de VEO7 su fidelidad, su participación, su lealtad, su sinceridad, su apoyo su capacidad analítica, su buen criterio. Nosotros hemos tratado de que os sintiérais en vuestra casa.

Agradecer a mis amigos su apoyo y su cariño. Estoy abrumado. Desbordado. Hasta agobiado por tanto empuje y solidaridad.

A mi familia no puedo decirle más que, de nuevo, me ha demostrado que es la mejor.

Almudena, Jacobo y Julia. Nunca os podre agradecer lo suficiente vuestro amor, vuestra paciencia, vuestro apoyo y vuestro calor. No tengo palabras.

Y quiero pedir perdón a quienes haya podido perjudicar como consecuencia de mi trabajo. Y reitero que sólo yo soy responsable de mis errores.

Hoy es el primer día de mi nueva vida, que va a ser mejor que la anterior. Estoy feliz. Ahora me tomo unos días de descanso y reflexión. Volveré muy pronto. Responderé a todas vuestras preguntas. Os sacaré de muchas dudas. Aunque a alguien pueda molestarle. No os voy a defraudar. He perdido un trabajo, pero me queda mucho trabajo por hacer, mucha guerra que dar. Siempre desde la profesionalidad, el respeto y las buenas formas. Fuerte en el centro y apacible en la periferia. Y aquí me tenéis para contarme historias, noticias, sucedidos…. lo que queráis.

Gracias, amigos. Seguimos en la pelea. Ahora más que nunca tengo claro que los sueños se cumplen. Os envío un saludo con mi respeto y mi cariño. Vuelvo pronto.