Mucha gente me pregunta cada día en Twitter y me piden que desarrolle más mi opinión que en 140 caracteres, y prefiero escribir estas líneas ahora que mi Real Madrid lo gana todo con el portugués al frente, y no esperar a que perdamos algún partido, no vaya a ser que me digan ventajista. No cuestiono la capacitación profesional ni el currículo de este hombre, Dios me libre. Intuyo que con él al frente mi equipo ganará algún  título, o incluso títulos, este año, y yo seré feliz por ello, porque es lo que deseo. No cuestiono que ha aportado ya cosas buenas al Club, no estoy ciego. Pero hay algo en The Special One, como le llaman muchos, que no me gusta. Me explico.

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José Mourinho ha ganado títulos, e importantes, en todos los equipos a los que ha entrenado. Ha conseguido ganar la Champions con equipos diferentes. Ha ganado las ligas de Portugal, Gran Bretaña e Italia. Tiene un talento bárbaro y acreditada capacidad de reacción para gestionar los partidos, cosa que no se percibe en muchos entrenadores, y el sábado frente al Hércules vimos su última lección al respecto. Ha sido capaz de dotar a sus equipos de un espíritu de trabajo envidiable. Ha tenido el talento de adaptarse a cada club en el que ha estado y a cada competición en la que ha trabajado, lo cual es más difícil de lo que parece. Tiene una formidable capacidad de motivación de sus jugadores y de liderazgo del grupo humano con el que trabaja. En fin, que no me cansaré de elogiar todo lo que me gusta de él, que son estas y muchas más cosas.

Dicho esto, y precisamente porque veo en Mourinho a un excelente profesional, hay algo en él que no me gusta, por innecesario. Y es ese personaje que se ha construido de cara a la galería, chulesco, provocador, arrogante, prepotente, sobradito, que reprersenta la antítesis de los valores que históricamente ha representado el Real Madrid, o al menos hasta hace pocos años. No termino de comprender por qué sobrándole capacidad profesional recurre a ese perfil que no le aporta nada más que enemigos fáciles, a él y a la institución a la que representa.

Y además, hay en su currículo otro detalle que no quiero dejar de lado. Más que nada para que quien no lo sepa lo tenga presente. De varios de los clubes para los que ha trabajado ha salido de una manera que a mí me parece lamentable. Por ejemplo del último. Mourinho ganó en el Estadio Santiago Bernabéu la Copa de Europa y aún no habían terminado de celebrarlo los jugadores a los que dirigía cuando él ya estaba sentado en el coche de Florentino Pérez para salir del estadio y terminar de rubricar su acuerdo con el Real Madrid. Feo. Muy poco elegante por ambas partes. Debió haber esperado. No es un comportamiento de un caballero. Las formas en la vida tienen su importancia y creo que fue una formidable falta de respeto al club que le pagaba (generosamente, porque se lo merecía), y a un presidente, Massimo Moratti, que le dió todo lo que le pidió para desarrollar su trabajo.

Y quien actúa una vez así, o dos, o tres, es probable que repita. ¿Que dirán los que ahora se rinden a los encantos del gran Mourinho sin un atisbo de espíritu crítico y le ríen las gracias y le bailan el agua si le hace al Real Madrid y a Florentino Pérez lo mismo? Pues me lo imagino. Cambiar de posición sin problema, porque son así. Como no me gustan los líderes que afean en público a sus inferiores jerárquicos de modo grosero y desagradable. No creo que ese sea el mejor camino para la motivación. Se generan facturas que algún día te pasan al cobro. Y conozco algo cómo funionan los vestuarios de los deportistas profesionales.

Mourinho es un entrenador de primera categoría. No lo pongo en duda. Lo he escrito claro. Pero le sobra el personaje, y no es bueno reirle las gracias. Si fuera un poquito más humilde le iría mejor. Que quieran que les diga, resumiendo, que a mí quien me gusta de verdad es Vicente del Bosque. Sí, ese a quien despidieron del Real Madrid de mala manera por antiguo. Pues ese es el modelo que me gusta. Y por ese camino ha ganado titulos tan importantes como la  Liga española, la Liga de Campeones, la copa Intercontinental o el campeonato del Mundo de selecciones. Con la misma capacitación profesional pero con modestia, educación y respeto. Un camino más ejemplar. Al menos para mí