La victoria por 5-0 del Barça ayer sobre el Real Madrid es inapelable. Ante una exhibición de tal calibre sólo cabe decir, enhorabuena Barcelona. Y yo añado que este Barça practica el mejor fútbol que han visto mis ojos, al menos el que más me ha hecho disfrutar en un estadio. Fue tanta la superioridad, fue de tal calibre la lección, fue una muestra de talento tan aplastante, fue un espectáculo tan maravilloso, fue una muestra de virtuosismo tan apabullante que sólo cabe rendirse a la evidencia y felicitar a unos deportistas ejemplares que hacen disfrutar no sólo a sus seguidores, sino a cualquiera  a quien le guste este deporte maravilloso cuando se juega bien, y que sencillamente se eleva a la categoría de arte cuando se juega como ayer lo hizo el Barça.

Dicho esto, algunas consideraciones y comentarios telegráficos. Por más que la Liga sigue abierta y que el Real Madrid sigue teniendo posibilidades de ganarla, esta no es una derrota más, como la derrota en baloncesto en la supercopa de Vitoria, esta es una victoria del Barça que por el modo en que se ha producido puede hacer más daño al proyecto del que debiera hacer en condiciones normales.

El Real Madrid, hasta ayer, llevaba una temporada perfecta, mérito de José Mourinho y de los jugadores. El entrenador del Real Madrid sigue pareciéndome magnífico, sin ironía, pero así como en las victorias asume casi todo el protagonismo, igual debe ser en las derrotas. Ayer planteó mal el partido, no encontró ninguna solución táctica durante el mismo, careció de capacidad de respuesta y ello acredita que en el deporte jamás un entrenador, ni siquiera este Mourinho paseado bajo palio por los aduladores interesados que le “matarán” si no gana, está por encima de los jugadores, que son quienes hacen grande a un equipo. Y en el caso del Barça, sencillamente histórico.

Escucho y leo mucho sobre la capacidad y el arte del Barça en ataque y muy poco del sensacional trabajo de los jugadores y de Pep Guardiola en la defensa, que consiguen elevar también, aunque parezca imposible, a la misma categoría de arte. Presionan tanto, recuperan tan pronto el balón las escasas ocasiones en que lo pierden, son tan solidarios en el trabajo menos llamativo de destruir al contrario que su valor pasa desapercibido.

Lionel Messi me parece que ha alcanzado la categoría de astro que hasta le fecha sólo habían conseguido Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona. Messi es un delantero de otra galaxia, pero a la vez es un centrocampista fuera de serie y junto a Xavi, Iniesta y un Busquets que no es elogiado en mi opinión en todo lo que vale y lo que significa en este Barça y en la Selección Española, conforman una línea central cómo no ha habido otra en la historia del fútbol. pero Messi me parece un jugador superlativo.

Cristiano Ronaldo, una vez más, como le ha pasado siempre que yo le he visto en el Manchester United, en la Selección de Portugal y en el Real Madrid en los partidos decisivos, desapareció, no estuvo, se perdió en batallitas inútiles y acreditó que su formidable cualificación técnica no le alcanza para llegar a ese escalón de jugadores históricos en el que se encuentan los anteriormente mencionados.

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El partido, majestuoso, histórico, dejó también algunas cosas negativas y, sobnre todo, feas e impropias de profesionales de este nivel. Muy mal Guardiola ofreciéndole el balón a Cristiano en la banda para después lanzárselo lejos. Mal Cristiano empujando a continuación a Guardiola. Mal Piqué y algunos otros agitando la mano con los cinco dedos extendidos un una actitud de mofa innecesaria. Fatal sergio Ramos, que puso la guinda a su mal partido con una patada alevosa a Messi y un golpe a Pujol en la tangana posterior. Muy mal el Real Madrid (no se quién tomó la decisión) al decidir que los jugadores no realizaran declaraciones tras el partido, con la excepción de Xabi Alonso. Y muy bien Guardiola y Mourinho con las palabras de ambos en la conferencia de prensa posterior al partido.

Nada más. Gracias Barça por este juego que los que amamos este espectáculo maravilloso no olvidaremos nunca.