La imagen de Saúl Loeb puede engañar. Una chica rubia, con una diadema que le recoge el cabello, en plena intervención sobre un asunto evidentemente serio, por el gesto. Un hombre y una mujer, también con ademán o mueca graves. Puede interpretarse otra cosa. Que hablan de otra materia. Pero cuando conoces a Lilian Tintori, y cuando conoces Venezuela, sabes de qué va la cosa. Porque la situación en el país por el que pasó Chávez, y en el que gobiernan Maduro, Diosdado y otros malandros, es calamitosa.

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