Artículos en la categoría: personal

Vayan por delante dos cosas. Una, que ahora que tiene el viento en contra, no escondo que soy amigo de Imanol Arias, y no siento vergüenza por ello. Ninguna. La otra, que si ha actuado incorrectamente con el asunto de Panamá, o con cualquier otro, la Ley debe aplicársele como a cualquier otro, ni más, ni menos. Y apunta a que algunas cosas no las ha hecho bien. Sentada la introducción, no me sumo al coro de demagogos que sacan los pies del tiesto con él y los esconden con los de su cuerda, y menos aún a la vergüenza de los mandamases de Hacienda, que cada día se superan en su estulticia y su maldad insoportable y partidista.

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Sí. La política española está llena de discursos repletos de ucronías. O sea, de afirmaciones y discursos que parten de una reconstrucción lógica, aplicada a la historia, dando por supuesto acontecimientos no sucedidos, pero que habrían podido suceder. Hay muchos ejemplos, pero el más palmario lo tenemos en Cataluña, en los alegatos, diatribas, homilías, disertaciones, mítines y sermones que desde hace años, y con mayor intensidad los últimos meses, nos lanzan cada poco los arúspices del independentismo.

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Desde que nació, Matías Antolín fue el peor enemigo de sí mismo. Nació culto y leído, con el humor y las malas pulgas siempre a flor de piel, y con un bolígrafo de plástico pegado a la mano, escribiendo con esa letra pequeña y minuciosa cada respiración de esa vida que vivió con intensidad y que malvivió con su cuerda locura desde que Ingrid se fue y le dejó en una soledad del alma y el corazón que jamás pudo superar.

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Andan partidos y periodistas enzarzados en dimes, diretes y anuncios vacuos con el abandono de la política de Manuel Chaves y José Antonio Griñán. No es la investidura de Susana Díaz lo grave entre las muchas cosas que suceden en Andalucía. Y me da la sensación que los partidos viejos han perdido el norte definitivamente y que los nuevos andan entre perdidos en la bisoñez y el populismo y dubitativos con las consecuencias de sus actos de cara a las generales que se celebrarán cuando quiera Rajoy.

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Manolo, hace tres días que te has ido y ya echamos demasiado de menos tu voz, tu mirada, tu sonrisa, nuestras discusiones, tu terquedad, tu sentido de la vida, tan distinto al mío, que tanto nos separó y que tanto y tan fuerte nos unió. La última conversación antes del final no la olvidaré jamás. Fue tan intensa, bella, dura, compleja y sincera que queda imborrable en mi memoria. Y la última noche que pasamos juntos, con toda su dureza, la agradecí después, una vez pasada. Has dado un ejemplo de dignidad soberano. Has dado una lección de amor a la vida dificilmente superable. Tendré fuerza como me pediste en la hora undécima. Con la mitad de la tuya iría sobrado. Te he querido mucho Manolo. Como tu a mí y a todos los hermanos. Besa a papá y mamá. Diles que les echo de menos. Y ayúdanos desde allí a ser buenos.

Y reproduzco lo que escribió de tí ayer Fernando Reinlein, gran amigo de papá y de todos nosotros, siempre atinado: “Ahora nos has dado tu último adios con la discreción que te caracterizaba. Mucha gente no se ha enterado de tu marcha, personas a las que también pertenecías dada la inmensidad de tu humanidad y que no han podido despedirte. Las llamas, las fechas actuales y las circunstancias, han secuestrado tu cuerpo, querido amigo, pero ni las llamas, ni nada ni nadie, podrán secuestrar tu memoria del pensamiento de quienes te conocimos y te quisimos, que fuimos muchos más de los que algunas personas pudieron imaginar. Gracias por el privilegio de haberte conocido”.

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Después de más de tres años escribiendo semanalmente en el diario ABC todos los miércoles, artículo que podíais leer también en mi blog, desde mañana no continuaré con esa colaboración. De mutuo acuerdo, ambas partes hemos decidido separar nuestros caminos por el momento. Quiero dejar constancia escrita de mi agradecimiento al diario ABC por haber acogido durante todo este tiempo mis reflexiones, y por haber respetado de modo absoluto mi libertad para expresarme sin ningún condicionante, aunque en más de una ocasión he sostenido posiciones muy diferentes a las que mantenía editorialmente el periódico.

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