Ratzinger, el Papa Benedicto XVI, ha dado cobijo a sus pastores, ha adoctrinado a su grey, ha reconfirmado a los convencidos, a convencido a algunos descreidos y a más de un dudoso, ha profundizado en el sentido de pertenencia a la comunidad cristiana, y ha logrado que casi todos, católicos, cristianos, agnósticos, creentes de otras religiones y ateos de toda la vida hablemos, comentemos y reflexionemos sobre religión, materia de la que habitualmente no nos ocupamos en nuestras conversaciones cotidianas. Exito total. Demostración de fuerza. Objetivo cumplido. No es encerrándose enclaustrados como se convence a quienes estarían dispuestos a abrazar tu fe y aún no lo han hecho, como se difunde un credo o como se fortifica la fe preexistente. Esta exhibición de jovenes y menos jovenes, plenos de ideales, alegres, festivos y festivaleros, genrosos y positivos, este gentío pleno de vida y convicciones que se abraza a Dios a través de su representante en la tierra ha dado una lección indiscutible de compromiso y de reivindicación respetuosa de un modo de vida que muchos creían en desuso.
Leer el artículo completo »