Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, anunció ayer, emocionada, que va a retirarse de la vida pública para tratarse de un cáncer de mama que le fue diagnosticado tras una revisión ginecológioca de carácter rutinario. Con una muestra ejemplar del coraje que tiene acreditado y de cómo se deben afrontar las dificultades en la vida, Esperanza Aguirre dijo que la enfermedad que padece “tiene un nombre malo pero un apellido bueno”, explicó que se trata de una enfermedad tan curable como tantas otras e insistió en la importancia de la medicina preventiva. Según me explicaron personas muy próximas a la presidenta, esta mañana la intervienen en el Hospital Clínico de Madrid, donde previsiblemente le harán una cirugía conservadora con extirpación de la zona afectada, pero sin quitarle la mama, y seguidamente se verá sometida a varias sesiones de radioterapia: “Si las cosas son como parecen y no hay sorpresas, se trata de un cancer curable al cien por cien”.

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Las mismas personas me explicaron que se trata de un cáncer de grado 1, “y lo normal es que, aunque la radioterapia le provocará cansancio porque es inevitablemente agresiva, no tardará mucho tiempo en poder retomar la actividad pública”. Fuentes del Partido Popular explicaron que “es absolutamente seguro, no hay duda alguna, de que Esperanza Aguirre será la cabeza del cartel del PP a las elecciones autonómicas, y según nos ha explicado ella misma, por lo que le han dicho los médicos, estará en condiciones de participar en la campaña electoral de las autonómicas de mayo, aunque a lo mejor la agenda de actos es algo más limitada que si no hubiera tenido este percance”.

La presidente de la Comunidad ha llevado con enorme sigilo el proceso de diagnóstico desde que se le detectó el bulto en el pecho, incluso entre sus propios familiarres. Fue hace veinte días cuando por primera vez vieron la existencia de lo qiue entonces era una sospecha, pero no fue hasta el pasado sábado cuando los máximos dirigentes del partido tuvieron conocimiento de que Esperanza Aguirre atravesaba “un mal momento”, y el domingo la propia presidenta le explicó con detalle a Mariano Rajoy lo que estaba sucediendo. El resto de la cúpula del Partido Popular se enteró de lo que estaba sucediendo ayer por la mañana en la reunión de “maitines” habitual de los lunes.

Según mis fuentes, Esperanza Aguirre, durante casi veinte días, solo ha compartido la información que le iban dando los médicos tras diversas pruebas que le han practicado con tres personas que conforman su círculo más íntimo, e incluso a sus familiares más cercanos no les contó nada hasta finales de la semana pasada. Durante estos días ha hecho un esfuerzo, a pesar de su preocupación, por mantener toda su agenda.

Durante todo el día de ayer Esperanza Aguirre no dejó de recibir llamadas y mensajes de correligionarios y de dirigentes de otras formaciones políticas. Un familiar de la presidenta me explicaba ayer por la tarde que entre todas las conversaciones que mantuvo durante el día de ayer, “que le han dejado agotada y que le han emocionado muchísimo, la que más le llegó al alma fue la mantenida con Mar Utrera, esposa de Alberto Ruiz Gallardón, que padeció también hace meses la misma enfermedad, en un estadio más grave, y que le ha dicho cosas preciosas que, además, le han sido y le van a ser muy útiles para afrontar lo que tiene ahora mismo delante de ella”.

Esperanza Aguirre afronta un momento duro, pero conociéndola algo, como la conozco, y observándola en las imagenes mientras comunicaba a los medios la noticia, con esa sonrisa traviesa, con esos ojos achinados, con esa voz emocionada, con ese  sentido del humor que siempre le acompaña, con el control de los sentimientos que brotaban desde lo más hondo, confieso que me ha emocionado. Tiene carácter, es una mujer corajuda, padece una enfermedad que inspira, todavía hoy, miedo, pero estoy seguro de que va a superarla y, además, de que extraerá de ella, como les suceda a las personas inteligentes en trances como este, consecuencias positivas. Probablemenhte relativizará más la política, la vida misma, le dará valor y prioridad a cosas que tenía en segundo plano.

La esperanza, dijo Lord Halifox, es muchas veces mal guía, pero es muy buena compañera de viaje. Y cuando se acompaña de coraje es un arma indestructible. Cuando se afrontan situaciones como estas no hay ideología, no hay partidos, no hay conflictos. Lo que le ha ocurrido, explicaba ayer el doctor José Luis de la Serna, le sucede a una de cada 12 mujeres en España a lo largo de su vida. Sólo el deseo, a todas ellas, de que tengais fuerza para soportar el embate, tesón para pelear en el post operatorio, coraje para pelear la recuperación y amor para sobrellevar el dolor del alma. En definitiva, esperanza, esperanza en que es posible superar esta enfermedad que, en el caso concreto de Aguirre, tiene mal nombre pero buen apellido.